Compartiendo como Familia Arnoldina

211116El 19 de noviembre, vísperas de la solemnidad de Cristo Rey, nos reunimos en la Casa de Retiros Divino Amor (Córdoba) alrededor de casi 50 hermanas y hermanos de la familia de San Arnoldo Janssen presentes en Córdoba, para compartir fraternalmente una merienda que fue muy esperada por muchos. Un sol radiante y una brisa fresquita acompañaron esta hermosa tarde que nos encontró a todos, algunos emocionados, otros reencontrándose después de algún tiempo y todos felices por estar juntos: Verbitas y Siervas en torno a una misma mesa familiar.

Queríamos también celebrar la acción de gracias por los 60 años de vida religiosa de nuestro padre Boni (Bonifacio Nuval) y sus 55 años de sacerdote. Y no podíamos dejar de recordar y agradecer por la vida y vocación de nuestros muy queridos padres verbitas Bernardo Baier, Enrique Oggier y Cristian Andelique y la Madre María Aurora SSpSAP, recientemente fallecida; quienes ahora nos esperan en la Casa del Padre, elevamos una oración también por ellos.

Estuvieron presentes además de nuestras Hermanas de la comunidad de casa de Retiro, las Hermanas de la Perpetua Adoración, las Hermanas del Colegio Espíritu Santo y nuestros Padres y Hermanos de las comunidades de San Pedro, Cristo Rey, Juniores y Postulantes. Después de unas palabras de acogida por parte de la Hermana María Trinidad, superiora de las Hnas. de Clausura; la Hermana Virginia, coordinadora de la comunidad de Retiro, compartió un power point sobre nuestra casa “Padre” y la casa Madre de las Siervas, desde los comienzos hasta hoy.

Luego de la “mística” pasamos a la “mástica” y desde cada rinconcito se podía percibir la alegría del Espíritu que nos unía, entre anécdotas y risas, preguntas y silencios de escucha al hermano/a, algunos compartimos experiencias de la misión, otros sobre los estudios que con esfuerzo y dedicación van llevando adelante (¡Animo y confianza en Jesús, los acompañamos con la oración y cercanía!). Hubo momentos llenos de emoción cuando recordábamos anécdotas de nuestros hermanos fallecidos, sin negar la nostalgia, nos gozamos en el testimonio que nos dejaron… que brille sobre ellos la Luz que no tiene fin.

Así, entre reflexiones y el compartir fraterno fue pasando el tiempo sin que nos diéramos cuenta. No faltaron las “selfis” y otras fotos familiares para el recuerdo.

Culminamos el encuentro con un paseo por la casa y especialmente por la casa de “las Rosadas”. Ayudamos para dejar todo limpio y ordenado y con el corazón lleno de gozo comenzamos a despedirnos… ¡hasta la próxima! (que no se haga esperar tanto).

Damos gracias a Dios Uno y Trino por el don de nuestras vidas y vocaciones, por este encuentro fraterno que nos renueva en el amor mutuo y nos hace más cercanos y más hermanos.

Hnas. Siervas del Esp. Sto. de Adoración Perpetua – Córdoba

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