Reyes Magos solidarios

El 7 de enero de 2016, mientras almorzábamos con el padre Juan Mere Soa, nos dijimos que había pasado la fiesta de Epifanía por la parroquia San Pedro (Bº Parque Liceo – Córdoba) sin ninguna actividad. Entonces comenzamos a pensar, a soñar y a decirnos: ¿y si hacemos algo con relación a este día, nos disfrazamos de Reyes Magos y vamos a visitar a los niños de las comunidades? ¿A quiénes? ¿A los más pobres, necesitados, a los más indefensos? No, mejor vayamos a los niños que en su mayoría no pueden salir, o lo hacen poco, los que están postrados, en sillas de ruedas, o que poseen capacidades diferentes. Y así fue que lo propusimos como actividad del año.

A principio de diciembre empezamos la campaña. Primero, cada comunidad debía averiguar qué niños estaban en esas condiciones, y el resultado fue de 17 niños a los que visitaríamos. Luego pensamos en un lindo regalito para ellos, peluches era una posibilidad, pero fueron llegando diversos regalos y muchos peluches, tal fue así, que sobraron varios.

Salimos en la mañana del 6 de enero de 2017, a las 8:45 hs. vestidos de Reyes Magos. Baltasar: Juan Mere Soa svd. Melchor: Gabriel López, un joven de nuestra comunidad. Gaspar: Eduardo Porcheddu svd. Nuestro transporte: una camioneta seguida por una moto y otro vehículo que hacía sonar una bocina. Así comenzaron los saludos, y los niños a asomarse por las ventanillas de los autos y de sus casas.

De esta manera, los Reyes Magos llegaron a cada una de las comunidades, se detenían allí donde un niño especial los esperaba. Fue tan impresionante las caritas de algunos de ellos, su sorpresa, su admiración, su alegría, y si el niño no podía expresarse debido a su situación, era maravilloso ver la alegría de la mamá, que se regocijaba con lo que estaban viviendo.

Fue llamativo para nosotros ver cómo llegaban otros niños, y especialmente las mamás trayendo a sus hijos, no para pedir algo, sino simplemente para sacar fotos de los más pequeños con los tres Reyes Magos. Pero también para ellos llevamos un pequeño presente: bolsitas de caramelos.

Además del milagro de la sonrisa y de la alegría que se iba produciendo, tuvimos otro milagro. Resulta que ya habíamos terminado y regresábamos a la parroquia, cuando llega un señor de nuestra comunidad en su auto y que nos había estado buscando por todos lados sin ubicarnos, hasta que no se encontró y nos entregó dos cajas de exquisitos turrones.

Entonces nos dijimos: ¡ya terminamos! ¿Y qué hacemos con estos turrones? Y surgió la idea de ir a un sector del barrio llamado “Cooperativa Sangre y Sol”. Fuimos y nos detuvimos en la plaza, enseguida comenzaron a llegar los niños acompañados de sus madres. Nos presentamos como Reyes un poco sencillos, que les traíamos un pequeño obsequio. Se fueron poniendo en fila y comenzamos a repartir los turrones. Con cierta angustia empecé a ver que las cajas se iban vaciando y que la fila aumentaba, entonces le dije a “Melchor”: ¡no va a alcanzar! y él me respondió: sí va a alcanzar. De vuelta yo: ¡no va a alcanzar! Y él insistía que sí vamos a llegar. ¡Y llegamos justo, justo, justo!

En medio de esto, llegó una mamá con su niña en brazos que padecía de hidrocefalia y nos contó que ella adoptó a la nena porque la mamá biológica la había abandonado, entonces, ella también recibió su peluche.

Empecé hablando de un sueño y termino con lo que dijo Helder cámara: “Cuando sueñas solo, sólo es un sueño, cuando sueñas con otros, es el comienzo de la realidad”.

Y ahora nos queda iniciar un nuevo desafío a partir de esta actividad, debido a que algunos de estos niños estaban bien cuidados y otros no. Queremos iniciar una pastoral que atienda a estos niños.

Eduardo Porcheddu svd

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