La Buena Noticia seguirá dando sus frutos buenos

YO ESTOY AQUÍ (16º Domingo A – Mateo 13,24-43 / Sabiduría 12,13.16-19 / Romanos 8,26-27)

Como agentes de pastoral necesitamos a veces aprender más de la sabiduría de los campesinos. La maleza termina eliminándose sólo cuando llega la cosecha. En el transcurso del crecimiento de la mies, sólo hay que prestar atención a que la hierba mala no asfixie a la planta buena. Esta última ha de crecer entre la hierba mala, y eso la ayudará a buscar el sol y ahondar sus raíces en busca de humedad. Crecerá con más fuerza y dará un fruto más sustancioso. Dedicar tantas energías y recursos para eliminar la maleza, puede llevarnos a descuidar el crecimiento del trigo.

En el contexto actual de la cultura “líquida” actual, en donde muchas cosas son efímeras, pasajeras, momentáneas y superficiales, corremos el riesgo de llegar a la cosecha con frutos magros, incluso arrancados antes de tiempo para hacerlos madurar artificialmente. Muchos necesitan de productos químicos para acelerar su crecimiento o mejorar su aspecto físico. Otros se privan de nutrientes esenciales para mantener un estilo o moda. Están los que no quieren asomarse al sol ni tocar la tierra, porque prefieren crecer en ambientes de “laboratorio”, para evitar cualquier mal futuro. También encontramos a los que se rinden ante los primeros obstáculos de la vida y se dejan asfixiar por un entorno tóxico.

El sabio campesino nunca nos sacará de nuestro ambiente. Tampoco nos permitirá que seamos nosotros quienes decidamos quiénes deben permanecer y quiénes deben ser arrancados. La Buena Noticia seguirá dando sus frutos buenos, a tiempo y en medio de muchas malezas. Como agentes de pastoral hemos de ocuparnos por favorecer el progresivo crecimiento del trigo.

Marcelo Cattaneo svd
Parroquia San José, Esperanza-Santa Fe

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