Misiones de invierno 2017

Paso Aguerre, Neuquén

Del 7 al 18 de julio, los estudiantes de la casa de formación “Obispo Jorge Novak” (Córdoba), hemos estado acompañando a nuestros cohermanos en sus distintas parroquias, tanto de la provincia Sur (ARS), como de la provincia Este (ARE).

La idea era aprovechar el receso de clases, para conocer y acompañar a nuestros cohermanos, conocer la realidad de las parroquias, compartir la vida y misión, conocer las realidades donde está presente la SVD. Vivenciar la realidad y ponerla en la balanza con el idealismo de las casas de formación, para dejarnos interpelar por la realidad de nuestros tiempos.

En mi caso visité la Parroquia de Picún Leufú (Neuquén); Alex estuvo en Pompeya (Santa Fe); Luis Robles e Hilario Benítez en Pampa del Indio (Chaco); Bernardo Giménez en Resistencia (Chaco), y Ariel Sosa en El Soberbio (Misiones).

También, entre los días 7 y 9 de julio, acompañamos el encuentro “Encendiendo la Vida Joven” del distrito Entre Ríos-Santa Fe, compartiendo y apostando por la vida joven de nuestras parroquias y colegios. El postulante Francisco Melone, acompañó el encuentro juvenil, bajo el mismo lema, en el distrito de Jujuy.

Bernardo Bovier svd


La Toma, Barrio Norte-Córdoba

Del viernes 14 al domingo 16 de julio, se realizó la misión de invierno en un asentamiento y en una escuelita de fútbol-comedor, con el grupo misionero de la parroquia. Los protagonistas escriben y cuentan su experiencia:

“Somos un grupo misionero de la Parroquia San Pedro Apóstol (Córdoba), que fue a misionar a La Toma (Barrio Norte), en las afueras de Córdoba, que es un asentamiento donde viven más de 50 familias carentes de recursos, como luz eléctrica, agua corriente (tienen una sola boca de agua para todas las familias) y también de gas. Es llamativo que en el lugar haya un puesto de policía donde se impide que las familias ingresen materiales para construir sus casas, por tanto imaginarán lo precario de las viviendas, y aparentemente tienen fecha de desalojo.

Elegimos La Toma como lugar para misionar porque creíamos que era donde había más necesidades materiales y emocionales, y fuimos con el principal objetivo de acompañar a los niños que son los más sufridos frente a tantas necesidades.

Como segundo lugar, fuimos a misionar a la Escuelita de fútbol y merendero Héctor Lionel, del señor Raúl, el cual no está apoyado por el Estado, para acompañar a los adolescentes en sus necesidades.

Iniciamos la misión con una oración y nos repartimos unos angelitos, símbolos de la protección de nuestro Ángel de la Guarda, que al final fue también símbolo de la misión. En el merendero nos presentamos y nos propusimos hacer unos juegos que habíamos preparado, pero ellos nos invitaron a jugar un partido de fútbol. Más tarde entramos a ver un vídeo, testimonio de una madre que había perdido su hijo a causa de las drogas. Conversamos con ellos sobre este flagelo que está presente en todos nuestros espacios, y al finalizar, Raúl (el señor que guía a este grupo) dijo unas palabras que nos conmovieron a todos.

El sábado hicimos variados juegos de integración y no faltó la pelota, cerramos la tarde con una búsqueda del tesoro. La sorpresa de los niños fue recibir cada uno su angelito, aprender y rezar con ellos, la oración del Ángel de la Guarda.

La misa del domingo, pensada para los niños, la realizamos con una dinámica del espantapájaros que entregaba todo lo que tenía para alimento de los más carenciados, y que luego era el reflejo de Jesús que se entrega incondicionalmente por nosotros. Al término de la misa les entregamos unas bufandas y gorritos para los chicos, que quedaron más que felices con el regalo.

Queremos cerrar este escrito con la siguiente reflexión: “Ahí estuvimos”.

Sí, ahí estuvimos, donde nadie quiere estar. Donde el frío no tiene misericordia, donde el viento no tiene piedad, donde el hambre no discrimina.

Ahí estuvimos. En medio de ellos, los niños de ese rinconcito de Córdoba, que para muchos no existe. Pero para nosotros sí existe, por eso volvemos.

Si me preguntas, ¿qué hicimos? Sólo te puedo decir que ahí estuvimos.

Si me preguntas, ¿pasaron frío? Seguramente, pero lo que recuerdo son los rostros de los niños y adolescentes, sus juegos, sus risas, su gusto por la merienda y el desayuno, las lágrimas de la niña en la misa, las oraciones de noche y de la mañana, las evaluaciones, la búsqueda del tesoro, el espantapájaros, los angelitos en el pecho de los niños, las oraciones del Ángel de la Guarda y tantas, tantas cosas más.

Y Dios agradecido y nosotros agradecidos y felices, “PORQUE AHÍ ESTUVIMOS”.

Candela, Matías, Eduardo Porcheddu svd


Las Cuevas, Entre Ríos

Por tercer año consecutivo, un grupo de alumnos del Nivel Secundario del “Colegio Guadalupe” (Palermo-Bs.As.) participaron de la “Misión Solidaria” a la localidad de Las Cuevas, en la provincia de Entre Ríos. Con mucho entusiasmo y compromiso visitaron la escuela “Ceibos Floridos”, donde realizaron diferentes actividades relacionadas con la promoción de valores, en las que participaron alumnos y docentes.

Cabe destacar, que los misioneros se estuvieron preparando desde comienzo de año para esta actividad solidaria, que busca darles la posibilidad de vivir una experiencia que les permita celebrar el don de la vida y compartir la fe, asumiendo el compromiso de ver por los que menos tienen.

Cada mañana los misioneros comenzaban la jornada con la oración de entrada en el patio de la escuela, y luego se dividían en equipos de trabajo por curso. En este tiempo compartido se trataron temas como el amor y la amistad. Al mediodía, con juegos y dinámicas, compartieron una kermesse, donde el clima de alegría se respiraba por cada rincón. Cada actividad culminaba con una intención, que luego se presentaban en las misas que se compartían en comunidad.

Luego del almuerzo, los misioneros preparaban sus mochilas para salir a visitar a las familias de Las Cuevas, que los esperaban ansiosos. El pueblo recibió, una vez más, con mucho amor y amabilidad, a cada uno de quienes visitamos sus casas, dejándonos la enseñanza de que “no hay mayor amor que dar la vida por quienes queremos”.

Con esta hermosa experiencia, los misioneros confirmaron una vez más que “misionar es vivir el cielo en la tierra”, es tener la posibilidad de experimentar el amor de Dios por cada uno de nosotros. Los momentos de espiritualidad compartidos durante esta misión, han quedado grabados en lo profundo de nuestro corazón para siempre.

Dar la vida, es dar tu tiempo, tu sonrisa, tu mano,… a los demás.

Prof. Claudia Enríquez
Colegio Guadalupe – Bs. As.

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