Espiritualidad ecológica bajo el símbolo del árbol plantado

Artículo del Mes – Nº 38, octubre 2017

Parafraseando el texto bíblico, cabe decir que, por haber sido plantados a orillas del torrente de la Vida, se nos puede contar entre aquellos “árboles frutales cuyo follaje no se marchitará y cuyos frutos no se agotarán: producirán todos los meses frutos nuevos, porque esta agua viene del santuario. Y sus frutos servirán de alimento y sus hojas de medicina” (Ez 47, 12).

El desafío es tratar de mirar y observar la Vida Consagrada Educativa en toda su historia. Al igual que cuando una persona realiza un ejercicio de relajación para preparar un momento de oración contemplativo, repasando cada parte de su cuerpo, hagamos una relectura breve de toda la vida de cada espacio educativo pasando por sus raíces (arraigo), su tronco (vigor) y sus ramas/frutos y flores (firmeza).

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