Estar despiertos

YO ESTOY AQUÍ (32º Domingo A – Mateo 25,1-13 / Sabiduría 6,12-16 / 1Tesalonicenses 4,13-18)

En la lectura del Evangelio, cinco jóvenes eran necias porque no traían aceite para sus lámparas y cinco eran prudentes porque lo tenían. ¿Qué significa no traer aceite? El aceite es el símbolo del Espíritu Santo. Si no lo tenemos, no podemos entrar en el reino de los cielos, que es simbolizado por el banquete de bodas.

Recordemos que en nuestro bautismo también recibimos el Santo Aceite, el derramamiento del Espíritu Santo en nosotros, para hacernos miembros de Cristo como sacerdote, profeta y siervo-rey hasta la vida eterna. Somos la luz del mundo. Pero para llevar la luz a los demás debemos ejercer esas tres funciones, siendo un sacerdote que es santificar a los demás, siendo un profeta que es proclamar la Buena Nueva y siendo un siervo-rey que es servir con humildad y desinteresado.

Un día fui invitado por una pareja a celebrar su aniversario de bodas de 50 años. Tenían una familia grande y unida, por lo que yo observaba. Todos los hijos con su propia familia asistieron en ese evento en la casa. Todo salió muy bien e inolvidable. Pero lo más sorprendente fue cuando estaba a punto de irme. Uno de sus nietos me saludó de manera inusual, no recibí un beso, sino una bendición de un signo de la cruz en mi frente. Sentí ese momento que fui tan bendecido, creyendo que Dios me envió a ese niño para darme un mensaje de que a todo cristiano bautizado se le da el poder de santificar, proclamar y servir.

La parábola que Jesús nos dijo nos recuerda siempre estar preparados para ser dignos del banquete de bodas. La preparación mientras se espera el consuelo de la vida eterna en el cielo significa hacer la voluntad de Dios. Hacer uso de ti mismo de manera productiva haciendo actos de bondad permitiéndote ser instrumento de la bondad y misericordia de Dios hacia otros, especialmente a los débiles, a los humildes, a los perdidos y a los impíos. Que no seamos como las necias jóvenes que disfrutan sólo del placer terrenal, sino como jóvenes prudentes siempre preparadas. Llenemos la lámpara con aceite. No es tarde todavía. Acuate ahora a ser como una lámpara encendida llena de aceite. Llénate del Espíritu Santo para ser una persona en la imagen y semejanza de Dios. De esa manera obtendrás la recompensa a la vida eterna.

Garry Bacol svd
Parroquia Ntra. Sra. de Itatí, San José – Bs.As.

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