Diez años, tiempo de aprender y agradecer

Palabras de despedida y agradecimiento del P. Miguel Nguyen svd

Diez años en Argentina, el tiempo pasa rápido. Durante ese tiempo, he aprendido muchas cosas, he atesorado mucha riqueza, a través de la naturaleza, de la cultura, de las personas y de los gestos, que encontré en el país como en cada provincia donde he vivido.

Tomar mate es aprender a entrar en diálogo y conversaciones entre las personas, amigos sin arruinar la amargura de la yerba de vida. Cebar mate es aprender a servir a los demás, sin excluir a nadie. Dar en la mano es aprender a dar una señal de confianza sin que haga falta un contrato escrito. Hacer una ” gauchada” es aprender a hacer un favor, una ayuda sin esperar nada a cambio. Saludar es aprender a acercarse a otros sin conocerlos.

Prender fuego para el asado es aprender a levantar la llama de ánimo para seguir adelante, sin tropiezos. Hacer asado es aprender a cuidar a otros y a tener la paciencia sin apuros. Tomar vino es aprender a degustar el gusto de los distintos momentos de la vida. Visitar a la gente es aprender a escuchar la alegría, reclamo y el conflicto de la vida sin juzgar a nadie. Celebrar el ministerio es aprender a ser coherente sin exagerar.

Agradecer a Dios el tiempo, la oportunidad, la vocación y la misión que me ha dado. Agradecer a todos los cohermanos SVD y a todas las personas que me cruzaron en estos 10 años. Agradecer a la SVD en Argentina que me recibió con las manos abiertas y me aguantó tanto. Agradecer a la gente de Santa Fe, Córdoba, Aluminé y Picún Leufú, que me recibió y me enseñó tantas cosas lindas.

Diez años en Argentina pues, y ahora me voy del país. No digo Adiós, sino hasta luego. Porque en Argentina me siento como en mi casa, es mi patria. Me voy muy agradecido. Me voy, pero no para dejar la misión atrás, sino para continuar otra misión en otro país, en otro contexto, y en otra cultura donde me siento llamado: “Vayan entonces y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” (Mt 28,19).

Porque: “Misión es partir, caminar, dejar todo, salir de sí, quebrar la corteza del egoísmo que nos encierra en nuestro yo”. “No puedo decir otra cosa que gracias, gracias y gracias”.

Miguel Nguyen, svd

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