Abrir el camino de nuestro corazón

YO ESTOY AQUÍ (3º Adviento B – Jn 1,6-8.19-28 / Is 61,1-2a.10-11 / 1Tes 5,16-24

Hoy es el tercer domingo de Adviento conocido como “Domingo Gaudate”. El himno introductorio de la carta de Pablo a los Filipenses dice: “Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. El Señor está cerca” (Filipenses 4,4-5).

El Tiempo de Adviento es un período de espera y espera para el Señor, un período para prepararse para el aniversario de su nacimiento y la primera venida, un período de testimonio del Verbo Divino hecho carne. Durante esta temporada, la Iglesia nos insta a estar siempre preparados para su segunda venida al final de los tiempos y hacerlo con gozo, con gozosa esperanza y expectativa para el Señor.

El papel y ministerio de Juan, tal como se da en la lectura del Evangelio, es prepararse para la venida del Mesías. “Yo soy la voz que clama en el desierto: enderecen el camino del Señor”.

Juan predicó un bautismo de agua para representar arrepentimiento, perdón de pecados y cambio y renovación de caminos y de vida. Él tenía mensajes para todos, los fariseos y los líderes de los judíos, soldados, recaudadores de impuestos, la gente común y para nosotros también los seguidores de Jesús: “Enderecen el camino del Señor”.

Solía ir a una de las comunidades de las villas para celebrar la misa dominical. Cada vez que llueve es siempre un gran problema porque el camino se convierte en barro y se pone muy resbaladizo para caminar. Pero hace unos meses ya estaba cubierto de asfalto, se hace transitable para cualquier persona, sea un niño, joven, adulto o anciano, y un acceso fácil para los vehículos.

Los medios para preparar el camino del Señor con alegría en Navidad, no es tanto decorar la casa con luces de Navidad, árboles de Navidad, regalos y muchos alimentos, sino esencialmente una limpieza de nosotros mismos. El mismo principio se aplica a nuestras vidas. Si sólo hacemos un camino recto, nuestras vidas mediante la conversión del arrepentimiento y el perdón de los pecados, hace que la Navidad sea significativa, hermosa y llena de bendiciones. Tómese el tiempo para perdonar a quien necesita para reparar las relaciones, ser generoso y amable con quien se reúnen, ser una imagen y semejanza de Dios entre sí. En esto podíamos decir que Cristo está en nosotros, dentro de nosotros, entre nosotros. Así estamos feliz.

Garry Bacol svd
Parroquia Ntra. Sra. de Itatí, San José-Bs.As.

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