La esperanza de la Navidad

Artículo del Mes – Nº 40, diciembre 2017

La esperanza del Adviento nos mueve a pensar que Dios se ha hecho un niño para que aprendamos de su humildad. El niño pastor nos invita a dar espacio a la santidad de la niñez, a tener prácticas de cuidado y de responsabilidad con la infancia. Dios, en el Mesías niño, dignifica la infancia y nos invita a ser como niños para entrar al Misterio de la Navidad. Cada niño reclama nuestro amor porque podemos reconocer a Dios en sus rostros.

En este Adviento hemos de repasar cómo está nuestro amor, cómo está nuestro sentirnos amados por Dios y cómo estamos amando a Dios, y en Él, a nuestros hermanos. Los pastores nos enseñan cómo amar al niño de Belén: no tienen miedo, no es importa su suciedad, su mal olor, su ser considerados poca cosa. Ellos corren, cantan y, como dicen hasta el día de hoy en Belén: fueron al lugar del nacimiento tocando sus flautas.

En Adviento y en las dinámicas de su esperanza, hemos de aprender a jugar, a bailar y a cantar tras los sonidos de la música del Dios que aparece como señal, como luz y como pastor. Dios canta en nuestra historia en el rostro de un pequeño. Las metáforas nos abren al Misterio del Dios en la historia y nos permiten pensar otra manera de vivir nuestra espiritualidad. Es, finalmente una invitación a maravillarnos por lo nuevo.

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