Manifestación y misión aparecen estrechamente unidas

YO ESTOY AQUÍ (Ascensión del Señor B – Marcos 16,15-20 / Hechos 1,1-11 / Efesios 1,17-23)

Celebramos la fiesta de la ascensión del Señor Jesús. La ascensión de Jesús mencionada en el evangelio de Marcos con una enorme sobriedad: “Ascendió a los cielos y se sentó a la derecha de Dios”, es decir “fue elevado por Dios Padre”. Apenas se da relieve al hecho del desplazamiento espacial. Sólo más tardíamente se desarrolló en algunos ámbitos cristianos este aspecto, recogido en la obra de Lucas (Hechos 1,9-11). Naturalmente la afirmación de que Jesús fue exaltado a la diestra de Dios se hace en un sentido metafórico. El verdadero sentido de estas palabras “es que Jesús participó de la Gloria, de la majestad, del poder y de la divinidad de Dios”.

Es la manifestación del señorío universal del Resucitado, que se expresa en las palabras: “el Señor Jesús […] ascendió al cielo” (v 19). Justamente el único evangelista que emplea esta hermosa expresión.

Por lo tanto, la Ascensión, la manifestación y la misión aparecen estrechamente unidas. La ascensión es el glorioso final de la obra de Jesús, y es, al mismo tiempo, el principio de la misión de la Iglesia.

En este sentido, la ascensión no es alejamiento o simple despedida, sino el comienzo de un nuevo modo de Presencia de Jesucristo en la misión. Justamente en este texto evangélico que acabamos de escuchar es vinculada al comienzo de la actividad evangelizadora universal de los discípulos, dice: “El Señor actuaba en ellos y confirmaba las palabras con los signos que los acompañaban” (v 20).

¿Qué nos dejó como enseñanza de la fiesta de la Ascensión del Señor Resucitado?

Sin duda, subrayar el Proyecto de Evangelización no se funda en la fuerza del hombre sino en la presencia y compañía del Señor Jesucristo (eclesiología de la gratuidad). Esa fuerza se expresa en estos términos: “vayan y proclamen el Evangelio a toda la creación” (v 15).

“El testimonio y el anuncio” son modos de evangelizar: “Serán mis testigos” (Hechos 1,21). Nosotros evangelizadores (sacerdotes, religiosos y laicos), no solamente anunciamos la buena noticia con las palabras, sino también mostramos a la gente que somos buenas noticias por el testimonio de vida. Nuestra vida es el evangelio que la gente puede leer cada día.

Esteban Ole Kean svd
Hogar San Javier – Rafael Calzada (Bs. As.)

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