Alimento espiritual

YO ESTOY AQUÍ (Corpus Christi B – Marcos 14,12-16.22-26 / Éxodo 24,3-8 / Hebreos 9,11-15)

Se acostumbra decir: “No hay que vivir para comer”… pero no es menos cierto que “hay que comer para vivir”. Precisamente, en este domingo donde la iglesia celebra la fiesta de Corpus Christi (el cuerpo y la sangre de Cristo), quiero compartir con ustedes lo que se dice de la Eucaristía: Nos dice Jesús: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. El que coma de este pan vivirá eternamente”.

1. La eucaristía es alimento y medicina. La eucaristía está para quienes sienten el peso de su propia debilidad, para quienes de veras quieren vivir según Dios y ven que no pueden lograrlo por sí solos. Cuando comulgamos con frecuencia a Dios, nos alegramos de ser fuertes para superar las enfermedades, las epidemias y las debilidades espirituales, porque tenemos con nosotros la energía divina, las vitaminas de Dios para neutralizar nuestra anemia y aumentar nuestra vitalidad.

2. La eucaristía también es el pan que nos hace fuertes, porque quienes la reciben experimentan una nueva fortaleza. Sin esa fuerza que proviene de la comunión con el Cristo vivo, es totalmente imposible vivir las experiencias del evangelio.

3. Y siendo tanto lo que nos da, ¿qué nos exige la eucaristía? Algo también muy importante. La comunión con cristo exige comun-unión con los hermanos. La eucaristía está unida a la caridad. Imposible separar el Cuerpo sacramental de Cristo de su Cuerpo místico que somos todos. Por eso, comulgar a Jesús, supone comulgar con los hombres.

Para finalizar, comamos este Pan vivo bajado del cielo, saboreando, gustando toda su riqueza espiritual. No lo comamos “a la ligera” o por simple costumbre. Reavivemos nuestra fe. Demos todo su valor al “amén” que pronunciamos cuando se nos dice: “el cuerpo de Cristo”. Digámosle en voz audible, con firmeza y convicción: iAMÉN! Sí, Señor, creo que estás presente en el pan eucarístico que recibo, y en cada hermano necesitado. No te fijes en mis pecados, sino en la fe de tu Iglesia, y dime esa palabra, esa palabra tuya que sanará mi alma.

Julián Mujur svd
Parroquia Ntra. Sra. del Rosario de Pompeya – Santa Fe

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