Su vida es nuestra vida, su misión es nuestra misión

YO ESTOY AQUÍ (17º Domingo B – Juan 6,1-15 / 2Reyes 4,42-44 / Efesios 4,1-6)

La lectura del evangelio de hoy nos presenta dos núcleos que nos invitan a detenernos. Uno que nos devela con claridad el espíritu de la misión de Jesús y, por otro lado, la de todos aquellos que nos llamamos sus discípulos.

En el primer núcleo encontramos a un Jesús en salida, en marcha, dejando la comodidad para ir al encuentro del otro unidos en la necesidad, sin distinciones de ninguna índole, cuando el texto expresa “y se marchó al otro lado del lago de galilea”.

A un Jesús cercano y providente, que, mirando, se preocupa por encontrar las respuestas, cuando expresa “¿con qué le daremos de comer?”.

A un Jesús que espera y respeta. Conociendo y respetando las debilidades de cada uno, nos invita, a que busquemos junto a él satisfacer las necesidades que hacen doler el corazón de los hombres, en la expresión “con 200 denarios no alcanzará”.

El segundo núcleo nos responde ¿qué necesitamos para sumarnos a su misión? Humildad, confianza, constancia, disponibilidad.

Humildad en reconocernos sus instrumentos, en aceptar nuestra pequeñez para que él las multiplique, una gota de agua, pero indispensable para el amor que debe servir, tomar de la mano, escuchar, abrazar, curar las heridas, servir la mesa, visitar a un enfermo. Para que, desde la experiencia de un amor cercano, puedan reconocer a Jesús.

Confianza, ¿en que? en su palabra, una vida de compromiso y testimonio que hable de esa fe que profesamos. Vivimos en un tiempo donde el significado de las palabras ha sido tergiversado, estamos en el tiempo de las comunicaciones, pero con más aislamiento que nunca. La palabra de Jesús debe volver a resignificarse, a convertirse en centro nuevamente.

Constancia: “recojan los pedazos que han sobrado, que nada se desperdicie”. Se nos pide comunicar, dar a conocer la persona de Jesús y su mensaje, no esperar los frutos, el espíritu trabaja sin apuro y suavemente, sólo sigamos sembrando.

Disponibilidad, si creemos que en Jesús están todas las respuestas a las necesidades que tenemos, si en Jesús encontramos la paz que buscamos y que es fuente de alegría, que el mensaje involucra a todos sin excepción, no podemos más que poner nuestros cinco panes y nuestro par de peces, para poder hacer realidad: “su vida es nuestra vida, su misión nuestra misión”.

Felisa Joya
Parroquia Cristo Rey-Córdoba

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