IV Taller de Inculturación

Del 8 al 21 de julio de 2018, se realizó el IV Taller de Inculturación para los nuevos misioneros SVD y Hnas SSpS, en Asunción-Paraguay. Participamos en este taller 16 misioneros de diferentes países: India, Indonesia, Vietnam, China, Paraguay, Polonia y Benín, que estamos prestando nuestro servicio misionero en Chile, Argentina y Paraguay.

El taller se llevó a cabo en la casa de San Rafael, Asunción – Paraguay. Profundizamos los temas importantes sobre el rostro actual de la Iglesia en América Latina, desde los documentos del CELAM y otros temas que atraviesan a la Iglesia, como la cultura indígena, la importancia de la comunicación para la misión de la Iglesia hoy, la realidad demográfica, social, política y económica, los desafíos de la pastoral familiar y la pastoral juvenil, las sectas y movimientos religiosos, y la relación entre la antropología y la misión. Estos temas fueron iluminados por diferentes sacerdotes y laicos.

El encuentro, más que aumentar el conocimiento o recibir información nueva, ayudó más bien en el proceso de formación del discípulo misionero. Fue continuar formándonos a seguir el camino del Señor en la misión. A través del estudio y recorrido de los documentos importantes del CELAM, se encuentran cinco aspectos fundamentales para cada etapa del camino: el encuentro con Jesucristo, la conversión, el discipulado, la comunión y la misión.

El encuentro con el Señor es el primer paso para ser un discípulo. Un encuentro que lleva a la renovación y la conversión. La conversión implica cambiar la forma de pensar y vivir, aceptando la cruz de Cristo para tener una maduración en el amor, el conocimiento y el seguimiento al Señor. Eso es el discipulado. El discipulado tiene relación con la comunión. No hay vida cristiana sin comunión en la parroquia, familia y comunidad religiosa. Y sólo en la comunión se puede hacer la misión. Un buen discípulo misionero tiene que estar y trabajar siempre por la comunión.

Fue un momento también para fortalecernos, manteniendo vivo el rostro intercultural que es necesario en la misión. Vivir en la interculturalidad nos fortalece a estar bien con la gente. Estamos invitados a amar el lugar donde estamos, dar lo mejor de nosotros, y vivir con alegría, paciencia, humildad, perseverancia, y fecundidad nuestra vocación y tarea. En otras palabras, hay que dedicarse, asumir, aceptar al otro, comprometerse y ser persona de acogida, confianza y reciprocidad.

Un agradecimiento a Dios y a la Congregación por permitirnos vivir este tiempo de profundo enriquecimiento personal y grupal, en donde pudimos conocer y compartir las reflexiones, los pensamientos, los desafíos de la misión, la riqueza de otras culturas y de la cultura en donde misionamos.

Marcelo Bero svd
Parroquia San Pedro – Córdoba

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