Dar con el corazón

YO ESTOY AQUÍ (32º Domingo B – Marcos 12,38-44 / 1Reyes 17,10-16 / Hebreos 9,24-28)

“Dar”, verbo que significa facilitar, proporcionar, proveer, mover, servir… El Señor nos invita a poner en práctica este verbo, ser generoso con el que menos tiene. Pero ¿qué significa esto? ¿Sólo dar limosna en la calle, o en la colecta del domingo? No. Esta generosidad que el Señor nos invita a practicar va más allá del dinero, lo cual no es malo, porque es lo que nos sostiene dentro de la sociedad, pero el hecho de ver más allá de nuestras necesidades materiales, es a lo que apunta esta enseñanza. Ver el interior, el corazón, el alma.

Cuando hacemos obras buenas, como colaborar y alivianar la necesidad de alguien, debemos hacerlo sin esperar una recompensa, porque es allí donde la obra se corrompe y queda desvirtuada. El Señor nos regala un corazón limpio, de donde pueden brotar obras hechas con recta intención, depende de nosotros mantenerlo así alimentado con la gracia y humildad.

Aprendamos a ser generosos en el silencio y demos aquello que realmente nos nace entregar. En el servicio a los demás deberíamos donar nuestro oído, nuestro tiempo, nuestro amor, compartir nuestras cualidades y capacidades, porque ese fue el ejemplo que Jesús nos dejó. Aprendamos a ser los santos de Dios en el silencio y la magnificencia. Recordemos que somos poseedores del tesoro más grande: “el amor incondicional del Padre” y es algo que nos corresponde entregar.

Bien lo dicen unos versos no muy conocidos, pero sí de gran valor: “Monedita que está en la mano quizás se deba guardar; la monedita del alma se pierde si no se da…”

Ivana Retamozo
Parroquia San Francisco Solano, Alto Comedero-Jujuy

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