Vivir con lucidez y responsabilidad

YO ESTOY AQUÍ (1º Adviento C – Lucas 21,25-28.34-36 / Jeremías 33,14-16 / 1Tesalonicenses 3,12-4,2)

Adviento es una palabra que viene del latín y significa algo o alguien que viene o llega. De modo que iniciamos un tiempo de espera, porque alguien importante va a venir, Nuestro Señor Jesucristo. Es por eso, el adviento es un tiempo para prepararnos a celebrar la Navidad y disfrutarla. Sabemos que la Navidad es la fiesta de todos, es por eso que cada uno busca la manera de prepararla y festejarla.

Los que nos llamamos cristianos, ¿cómo debemos prepararnos y festejar la Navidad? Quisiera recalcar una de las actitudes que la conferencia Episcopal Argentina nos presenta en este camino de espera: la alegría. Es la puerta para el anuncio de la Buena Noticia y también la consecuencia de vivir en la fe. Es la misma actitud que contagió a Isabel y su bebé, después que oyó el saludo de María. Es la expresión que abre el camino para recibir y compartir el amor de Dios.

La alegría navideña recobra su sentido cuando podemos hacer lugar a Jesús en nuestro corazón. ¿Cómo? no se habla de plata sino un acto de cariño, de respeto, de servicio, de la entrega. ¿A quiénes? Jesús nos dijo, “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. En Particular a los niños y ancianos que día tras día, han quedado solos y descuidados. Debemos estar con ellos, cuidarlos y acompañarlos. Y en general a nuestra familia. Por tal razón, que, como Iglesia, siempre elegimos el tema de la familia para mejorar nuestro peregrinar, resaltando la importancia de tener el altar familiar en cada hogar.

Frente a tantas amenazas y conflictos que surgen a veces entre nosotros contra la familia, debemos tomar conciencia de nuestra responsabilidad como creyentes, que la familia sana es el fundamento de una sociedad libre y justa. En cambio, la familia enferma descompone el tejido humano de la sociedad.

Tenemos la oportunidad, en estos días de Navidad, de tantos encuentros con la familia, la llamada a amarla, valorarla y defenderla. Así valoramos el presente y que cada familia sería la esperanza de futuro.

Ian Nercua svd
Parroquia San Cayetano, Palpalá-Jujuy

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