Navidad, Dios que se inscribe en nuestra piel

Navidad: corriente de aproximación y cercanía de Dios hacia el mundo, éxodo y encuentro.
Dios que se acerca y arrima, que rompe muros y reúne orillas, Dios de lo recóndito y del arraigo.
Dios que en el arrinconamiento nos da anchura, respiro y espacio, que rasga estrecheces y dilata perspectivas.

Navidad: circuito que nos conecta y contacta con lo mejor nuestro.
Dios que nos roza y acaricia, presencia y ternura que nos enlaza a la Vida.
Dios que nos hace coincidir en la acequia de la simpatía y la cordialidad.

Navidad: concertación donde los extremos se tocan y lo discordante converge, diálogo y aceptación.
Dios y hombre, gloria e intemperie, los ángeles y los pastores. Dios de la alianza y de la conciliación.
Dios Mesías y niño en pañales, himnos y silencios, lo sublime y lo discreto, que irrumpen desde lo inmediato y en lo oculto.

Navidad: caverna y gruta que desde adentro y desde lo hondo clama y sumerge.
Firmamento y estrellas que desde afuera y desde lo alto llama y eleva.
Umbral y culmen donde el hambre de realidad y la sed de vuelo se riman y labran.

El instante y lo eterno, lo embelesado y la indignación, la miseria y el esplendor
se fusionan y se mezclan en el misterio palpitante de la vida que se siembra en el surco de la historia.
La hospitalidad y el advenimiento, el arribo y la travesía, el abrazo y el retorno,
son acogidos en la correspondencia configuradora del misterio que impregna la existencia humana.

Navidad: Dios con nosotros, Palabra envuelta en arcilla y Rostro encendido en silencio.
Añadidura y abundancia en las carencias e insuficiencias, plenitud y totalidad en lo cotidiano.

José Luis Corral SVD
Maracaibo – Navidad 2010

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