Adolfo Baden SVD

+ 06 de junio 2011 (1920-2011) | 20 38 40 44 44

Adolfo Baden nació el 6 de septiembre de 1920 en Picada Galitzian, en Bompland, Provincia de Misiones, sus padres fueron Juan y Rosalía Fassa. Este matrimonio tuvo nueve hijos.

Adolfo ingresó la noviciado de la SVD en Rafael Calzada (Bs. As.) el 1 de marzo de 1938. Dos años después, el 1 de marzo de 1940, emitió sus primeros votos y los perpetuos cuatro años más tarde. Habiendo finalizado sus estudios teológicos fue ordenado presbítero el 3 de diciembre de 1944 en la Iglesia Santísima Trinidad del Colegio Apostólico San Francisco Javier de Rafael Calzada. Fue destinado a Filipinas, pero en el ínterin del fin de la guerra, estuvo hasta 1948 como Vicario Parroquial en Eldorado, en su provincia natal. Finalmente en 1948 se integra a la Provincia SVD de Filipinas.

En Filipinas estuvo dedicado durante veinte años, hasta 1968, a la formación de seminaristas diocesanos y verbitas en los Seminarios de Vigan, Binmaley y Palo (Leyte). Fue Prefecto en los tres Semanarios y también Rector en Palo. En sus conversaciones recordaba estos servicios con gozo y gratitud. Tampoco olvidaba las dificultades, sobre todo aquellas provocadas por la posguerra que impedían una buena administración en favor de los jóvenes estudiantes de estas Casas.

Luego, entre los años 1968 y 1972 estuvo como Vicario Parroquial en dos parroquias de Manila. A fines del último año regresó definitivamente a la Provincia Argentina Sur y hasta fines del año 1974 se desempeñó como Vicario Parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de Buenos Aires. Y desde el año 1975 lo desenvolvió su servicio misionero en diversas parroquias de la Provincia de Mendoza. Estuvo en Godoy Cruz, Gral. Alvear y Tunuyán. Esta última (Nuestra Señora del Carmen) fue la que mayor tiempo lo retuvo, casi veinte años. Allí permaneció hasta los primeros días de febrero del año en curso, cuando se trasladó al Hogar San Javier de Rafael Calzada, para recibir las atenciones que su salud requería.

Los últimos meses estuvo postrado en cama debido a un cáncer que le había tomado la columna vertebral. En el mismo Hogar San Javier consumó su entrega a Dios en la madrugada del 6 de junio de 2011. Y fue sepultado al día siguiente, previa Eucaristía de despedida, en el Campo Santo SVD.

Cuando el 1º de mayo pasado entregamos al Arzobispado de Mendoza la Parroquia de Tunuyán, la Presidenta del Consejo Pastoral Parroquial dijo: “Al Padre Adolfo Baden: que ahora está en Rafael Calzada, no tenemos cómo pagarle todo el amor y el servicio que él nos brindó durante más de 20 años que estuvo en Tunuyán… Se fue de aquí dejándonos un vacío muy grande en el corazón… Él se fue pero sabe cuánto lo queremos y siempre lo tenemos presente”.

Fue un hombre que cultivó la amistad. Acudieron a él jóvenes, adultos y ancianos, a cada uno sabía escuchar y comunicarles un mensaje de aliento y esperanza. Tenía cercanía y empatía con los fieles y con los cohermanos. Irradiaba serenidad y confianza. Se tomaba su tiempo para atender, sin apresuramientos o nerviosismo.

Con noventa años lo buscaban y traían de regreso para las celebraciones litúrgicas y manifestaba una disponibilidad envidiable y un celo pastoral que nos dejaba con la boca abierta. Sólo cuando los años y la enfermedad le impidieron movilizarse se incorporó al Hogar San Javier. Allí asumió con entereza el deterioro de su salud. No se quejó por ello.

Algunos cohermanos que lo conocieron de cerca manifestaron que Adolfo nos ha dejado un testimonio grande de santidad. Junto a su celo apostólico, fue un hombre contemplativo y profundo. Tuvo la sencillez evangélica de los que confían en Dios. Era constante en la oración y la meditación. Irradió su vocación religiosa misionera como testigo ejemplar hasta las últimas consecuencias.

Le damos gracias a Dios por la entrega religiosa misionera de Adolfo y confiamos que Dios lo tendrá entre sus elegidos y que estará gozando de la paz que merecen los justos. Querido Adolfo, servidor bueno y fiel que descanses en paz e intercedas por nosotros.

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2 Respuestas a Adolfo Baden SVD

  1. Dario Lucero dice:

    Verdaderamente quienes conocimos al padre Adolfo, no tenemos palabras de agradecimiento a él.
    Como dice en manifiesto en Tunuyán, estuvo con nuestra comunidad 20 años, años en los cuales pudimos compartir una verdadera expresión de vida consagrada, la cual se manifestaba en cada diálogo que mantenía con quien lo necesitara a la hora aun más inoportuna.
    Padre Adolfo, seguramente ya estás donde te lo merecés, junto al Dios Creador quien te llamó para que en el Reino Celestial continúes tu vida religiosa.
    En lo personal, sólo queda decirte GRACIAS, más que un sacerdote, fuiste un apoyo para toda nuestra comunidad de Tunuyán.
    Compartíamos muchas pasiones, aun recuerdo cuando nos decías a mí y a mi querido amigo Alberto Gudiño, que no podía ser que en ese momento habíamos 3 hinchas de Racing con un humor que era más que contagioso.
    Pudimos saber que vos siempre nos decías “yo me quiero morir acá en Tunuyán”, pero el destino quiso que tus últimos días estuvieras acompañado por tus hermanos de la congregación.
    Que la paz del Señor esté contigo y brille para ti la luz ETERNA. Que así sea.

  2. Carolina Cenyko dice:

    Lamento muchísimo el fallecimiento del querido padre Adolfo Baden. Me uno a sus oraciones y al dolor de la Comunidad del Hogar San Javier de Rafael Calzada, como así también a la Congregación del Verbo Divino. Para mí es una gracia haber conocido al padre Adolfo, verdaderamente un hombre santo.

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