Seminario de Teología para laicos (1964-2005)

En 1964 el P. José Gallinger SVD lanza un desafío inspirado en el Concilio Vaticano II: resurgir el valor de la misión de los laicos en la Iglesia. Muchos verbitas colaboraron con su iniciativa: el P. Jorge Novak, el P. Valerico Imsant, el P. Matías Kloster, el P. Luis Salas, el P. Luis Liberti y el P. Antonio de Rijk, actual rector del Seminario. Y tantos otros profesores religiosos y laicos.

Somos laicos insertos en la capital, que padecemos el vertiginoso ritmo de una gran ciudad, donde todo parece estar electrizado por la rapidez. Por otro lado, constatamos que dentro de cualquier iglesia de nuestro país, predominan las caras serias y tristes. Quién no nos conoce, podría preguntarse:” ¿Qué hacen estas personas que parecen “dormidas”, con los ojos abiertos y sin entusiasmo por nada?”

Quienes aceptamos el reto inicial del P. José, quisimos buscar plenitud de vida en el conocimiento y profundización de la Biblia y las verdades de nuestra fe, a través de convivencias y retiros anuales. Este fue un primer paso que duró cuatro años, a razón de un encuentro de dos horas, dos veces por semana.

Y fue allí que descubrimos que la fe que no se comparte, se muere.

Nos propusimos formar una “comunidad” para compartir, más allá de los límites personales, los sentimientos de Jesús.

No fue cosa fácil, para todos los que somos ex alumnos, llevar a la práctica y vivir, lo que habíamos estudiado. Nos costó, pero a fuerza de voluntad, fuimos alcanzando pequeños logros. Nuestra rigidez, por ejemplo, se convirtió en una sonrisa “que permanece” cada vez que volvemos de una visita, o cuando nos encontramos con un hermano, o cuando celebramos juntos esas Eucaristías en las que nos sentimos parte de los amigos de Jesús. Esa alegría reaparece al abrir ya la Biblia sin asustarnos, o simplemente cuando nos ponemos en presencia de Dios para orar y podemos dar razón de nuestra esperanza.

Agradecemos que nos hayan sacado del infantilismo católico y nos hayan desafiado a ser protagonistas, de pie y en camino, en un continuo proceso de aprendizaje, eternos alumnos de la vida…como hombres y como cristianos.

Y esto es lo que hoy se ofrece: profundización de la Biblia y una comunidad con los brazos siempre abiertos para conocer más de cerca la persona del Resucitado. Nuestro agradecimiento por esta iniciativa verbita y nuestra disponibilidad para ayudar a que otros puedan vivir la misma experiencia.

Los ex alumnos del Seminario de Teología para Laicos Guadalupe

Fuente: “Inter Nos”, marzo-abril 2005

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