Parroquia Nuestra Señora de Loreto – Alto Comedero

En respuesta al carisma congregacional, a las directivas de los últimos Capítulos Generales y a su propio Proyecto, la Provincia ARN ha asumido, en 1996, la atención pastoral de Alto Comedero, un populoso conjunto de barrios y sectores situado en la zona sur de San Salvador de Jujuy.

La Parroquia fue creada el 3 de junio de 1996, fiesta de Pentecostés, luego de cinco años de presencia inserta de los Misioneros del Verbo Divino. La experiencia de inserción fue iniciada por el Hno. Angel Prediger (Dionisio) y el P. Esteban Ole Kean, quienes continúan en Alto Comedero hasta el presente. Luego, sucesivamente, colaboraron por un tiempo los PP. Cristóbal Mazurek, Arnoldo Ederle y Juan Luan. El año pasado se incorporó el neomisionero, P. Jaime Gomes Ferreira. Finalmente, para la Cuaresma llegó el P. Mariano Zakowicz, quien acaba de ser nombrado primer párroco.

 

Situación social

La población estimativa oscila entre 35 y 40 mil habitantes de diversa procedencia, inmigrantes bolivianos, familias erradicadas de otros barrios de la ciudad capital y familias procedentes de la Puna Jujeña y de otras ciudades del interior de la provincia.

Esta población está ubicada en tierras fiscales loteadas en dos sectores diferenciados: uno es el Sector de las Viviendas, construidas por empresas y destinadas a familias que tienen cierta posibilidad de pagar cuotas mensuales. Otro, es el Sector de las familias carenciadas, quienes levantan sus casitas humildes en base al esfuerzo propio. Es el sector mayoritario. Son viviendas extremadamente precarias, de bloques de cemento, de exiguas dimensiones -uno o dos ambientes- con techo de chapa, sin cielorraso ni revoque de las paredes y con piso de tierra.

Familias numerosas. Viven al día. Con escasas “changas” o trabajo por hora, siempre que lo consigan, de mínimos ingresos, uno, dos y ocasionalmente hasta cuatro dólares diarios, por venta callejera: fruta de la estación o alimentos “al paso”, preparados a la vea de polvorientas -o barrosas en días de lluvia- calles de tierra. Personas visiblemente deterioradas, física y mentalmente, por el arraigo del alcoholismo, causa de diaria violencia familiar y callejera.

Como paliativo de la situación, funcionan Comedores Escolares y Copas de Leche, con recursos estatales, pero supeditados a las penurias de las arcas provinciales y a los vaivenes de los políticos. Una Comunidad parroquial alimenta, con fondos del gobierno vía obispado de Jujuy, a 250 niños y algunos mayores carenciados, de lunes a viernes. Están muy bien organizados, gracias a la asesoría del Hno. Dionisio.

La estrechez de las viviendas conspira en contra de la contención familiar de niños, adolescentes y jóvenes, que transcurren sus horas libres en la calle o espacios baldíos, entretenidos en algún deporte.

 

Situación pastoral

La población se caracteriza por una profunda y marcada religiosidad popular. El acompañamiento pastoral de los verbitas, con las consignas de comunión y participación y con fuerte presencia de los laicos, está fructificando en varias comunidades muy dinámicas.

Cuatro Comunidades -dos de ellas con templos en construcción, las restantes dos con sencillos y saloncitos multiusos- además de los servicios pastorales corrientes, brindan talleres de formación bíblica y cursos de alfabetización.

Por disposición del obispo, la nueva parroquia también atenderá Los Alisos, una pequeña comunidad rural casi pegada a Alto Comedero y hasta ahora atendida desde la Parroquia del Carmen, distante unos 15 kilómetros.

Un grupo de jóvenes y adultos, con apoyo financiero foráneo, concurre a cursos anuales de Formación Catequística y Animadores de Comunidad, que se dictan en el centro, distante unos treinta minutos en transporte público.

 

Desafíos

  • El constante y acelerado crecimiento poblacional.
  • La situación de niños, adolescentes y jóvenes sin contención educativa ni laboral, expuestos a la droga.
  • El elevado porcentaje de alcoholismo, las mujeres y los jóvenes incluidos.
  • El creciente número de jóvenes madres solteras.
  • La carencia de medios y oportunidades de la población para mejorar la calidad de salud y vida.
  • El hacinamiento de la familia a causa de la estrechez habitacional.
  • La urgente necesidad de la formación de Agentes Pastorales y Animadores de la Comunidad.
  • La multiplicación y expansión de sectas y grupos religiosos.
  • La superación de una práctica religiosa tradicional, muy atada a lo meramente sacramental, ritual y clerical, por un compromiso cristiano maduro en la Iglesia y en la sociedad, desde la profundización de la Palabra de Dios.
  • La evangelización de las familias y de los jóvenes, para recuperar el valor del sacramento del matrimonio y la presencia de la pareja -padre y madre- en la educación de los hijos.

 

Este éxodo hacia los pobres es un gran desafío para un profundo diálogo profético con los pobres y marginados como nos pide el último Capítulo General y, a la vez, es una verificación de la autenticidad de ser Iglesia y por ende, de la misión del Verbo Divino en la Provincia. Se es verdadera Iglesia de Cristo cuando se concreta en la historia la página de cristología plasmada en Mt. 25, 35-40: “tuve hambre y me dieron de comer…” (ver Juan Pablo II, N.M.I. 49).

Fuente: “Entre Hermanos”, oct-nov 2001

 

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Éxodo hacia los pobres: la misión en Alto Comedero

Alto Comedero es un barrio carenciado en los suburbios de la ciudad de Jujuy. La presencia Verbita en este lugar es todo un desafío. Es un nuevo modo de vivir la vida religiosa. Un proceso que se realiza por etapas y supone un desplazamiento geográfico, social y religioso, que se va adaptando y comprometiendo con los intereses de los pobres.

Sentimos que la opción por los pobres es una exigencia central del propio Evangelio, al que la vida religiosa debe apostar.

Una de las características de nuestra vida es el de estar en camino, ir al encuentro del hermano, donde lo importante es el compartir la vida y el hacer cosas para la vida.

Como Religiosos Misioneros, apoyamos aquello que expresa los valores del Reino: fraternidad, justicia, libertad, escucha de Dios en la vida de cada hermano pobre y lo concretamos en las distintas situaciones:

· Ancianos y enfermos: Centro de Salud, visitas.
· Marginados y oprimidos: niños abandonados, madres golpeadas.
· Indocumentados: trámites, tierras fiscales, títulos de propiedad.
· Centros Vecinales: participación y aporte.
· Juventud: adictos, prostitución.
· Comedores infantiles: pan y formación.
· Micro emprendimientos: bloqueras, huertas comunitarias, etc.
· La Palabra de Dios: Formación Bíblica, Medios de Comunicación, etc.
· Formación de Comunidades: en donde se comparte la vida y experiencias de cada sector desde las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), celebraciones.

Fuente: “Entre Hermanos”, Junio-Julio 1997

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