120 años de la llegada de los Misioneros Verbitas a la Parroquia “San José” de Crespo – Entre Ríos

¡Qué  hermoso es dar gracias!

Nunca a ninguno de los que crecimos y vivimos en este ámbito parroquial se nos ocurrió que deberíamos agradecer a la Congregación que durante 120 años ininterrumpidos trabajó y nos acompañó en el crecimiento de la fe.

Uno de sus interrogantes fue: ¿quién ayudó a esta Comunidad a crecer en la fe? Esto nos hizo reflexionar. ¡Qué fuerte fue darnos cuenta que, después de 120 años, nunca nadie se había acordado de agradecer!

¿Cómo comenzó toda la organización de este gran acontecimiento en nuestra Parroquia? Nuestro párroco, el Padre Tito, nos convocó a una reunión pastoral abierta a todos por el mes de septiembre del 2010. Con entusiasmo nos pusimos a trabajar en un lema, oración, y logo que identificara lo que queríamos celebrar.

La tarea no fue fácil. Finalmente se eligió la Nochebuena para dar a conocer el logo y el lema que identificaran este acontecimiento. Y se anunció la fecha del comienzo del Año Jubilar: del 19 de marzo de 2011 al 19 de marzo del 2012.

Y llegó el día de la fiesta de “San José”, cuando toda la Comunidad se unió en la Eucaristía solemne de apertura del Año de Gracia. Por primera vez se rezó la Oración para este Jubileo y se hizo la procesión en honor a San José, culminando con un abrazo simbólico alrededor de nuestro Templo centenario.

Finalmente llegó el 19 de junio de 2011, día de la Santísima Trinidad, Dios Uno y Trino, a quien Arnoldo Janssen había elegido como fuente del carisma y la espiritualidad de sus tres congregaciones misioneras. Allí se realizó el acto central de homenaje a toda la Congregación del Verbo Divino. ¡Gran fiesta se vivió en toda la ciudad! Se respiraba alegría, gratitud y una responsabilidad que mira al futuro, teniendo presente el lema de este festejo: “Con gratitud, celebremos el Espíritu Misionero en nuestra Comunidad”.

Durante la Santa Misa, contemplar al numeroso presbiterado que conjuntamente elevó al cielo la bendición eucarística fue un momento sublime de adoración y agradecimiento a Dios por Jesucristo. Los cantos de la celebración, en castellano, latín y alemán, nos hicieron recordar nuestro pasado; en muchos la emoción se expresó con lágrimas.

Al finalizar se descubrió y bendijo el monumento a San Arnoldo Janssen, en madera, y se plantó el árbol que será nuestro fiel testigo de este acontecimiento.

Al día siguiente se hizo un homenaje en el Cementerio local  a todos los Misioneros Verbitas fallecidos. Se celebró misa y al finalizar se descubrió y bendijo una placa en el monumento central a Cristo Resucitado.

 

¿Qué nos dejó este gran acontecimiento?

Fue una acción de gracias honda, sincera y total, con todo nuestro ser. Queremos  mirar el futuro con esperanza, conscientes de que la misión hoy no es menor que en el momento fundacional. Hay nuevos desafíos pero unidos, laicos y sacerdotes, podemos afirmar que poniendo nuestras fuerzas y nuestra confianza en Dios todo se logrará.

Todo esto nos alienta  a vivir este año jubilar como una gracia que nos oriente hacia una verdadera conversión evangélica y a seguir el camino de fidelidad  en el carisma y espiritualidad del Padre fundador San Arnoldo: “trabajar para que Dios Uno y Trino viva en nuestros corazones y en los corazones de todos los hombres”.

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