El obispo Novak en el recuerdo

Los misioneros del Verbo Divino (fundados en 1875, y en el país desde 1889) evocaron en una misa en la basílica del Espíritu Santo (parroquia de Guadalupe) a monseñor Jorge Novak, que fue superior de su congregación y el primer obispo de Quilmes, a 30 años de su ordenación episcopal (el 19 de septiembre de 1976, cuando era nuncio Pio Laghi) y a cinco de su muerte.

La misa se ofreció por unos 20 difuntos, pero se rezó especialmente por el obispo, en cuyo homenaje se expone en el templo una muestra con fotos de su vida, desde su nacimiento, en 1928, en una colonia bonaerense de alemanes del Volga. Asistieron sus hermanos Teresa y Tarcisio.

El superior del Verbo Divino, padre Enrique Oggier, evocó también al fundador, San Arnoldo Janssen, que antes de lanzarse a fundar la sociedad se decía: “No es posible reconocer con certeza absoluta la santa voluntad de Dios”, confiando en que los buenos frutos habrían de agradecerse “a la gracia divina”.

Oggier caracterizó a Novak como “un hombre de Dios, abierto al Espíritu Santo, contemplativo, sosegado, orante; un hombre que supo amar; un hombre de comunión, misericordioso, que se propuso caminar cada día de su existencia en verdad y libertad”. Como dilecto historiador de la Iglesia, dijo, identificó los valores para potenciarlos y los defectos para enmendarlos o purificarlos. Citó la placa que lo recuerda en su tumba como “amigo de Dios y de los pobres, misionero incansable, defensor de los derechos humanos, servidor de la unidad de los cristianos”.

El día anterior, en la misma iglesia había habido un acto ecuménico en su recuerdo, con el obispo de Neuquén, Marcelo Melani, y pastores de las iglesias Evangélica del Río de la Plata y Discípulos de Jesús. Pasado mañana, a las 19, será presentado un libro de homenaje, Jorge Novak, testigo y sembrador de esperanza, en Ayacucho 551; hablará el embajador ante la Santa Sede, Carlos Custer.

Al concluir la celebración, el padre Osvaldo Goverdans evocó a Novak y lo vinculó con San Pedro Claver, que dio su vida por los esclavos. Animó a todos a comprometerse con los derechos humanos, que muchas veces se presentan como una cuestión política, según dijo, pero atañen a todo cristiano: defender la vida. “Hoy nos están metiendo no ya la mano en el bolsillo, sino en la vida”, dijo, y llamó a defenderla del aborto o la eutanasia.

Fuente: Diario La Nación, 11/11/2006

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