Misionero “de las alturas”

Pedro Pitura , misionero verbita argentino que está realizando su tarea evangelizadora en el altiplano Boliviano, estuvo descansando con su familia en Apóstoles. Quisimos que él nos comparta su testimonio y experiencia y esto es lo que nos expresó:

¿Hace cuánto que estás en Bolivia?

Desde marzo de 1997.

¿Qué te motivó elegir como campo de misión Bolivia?

La motivación fundamental para optar por la misión en Bolivia fue la presencia y el trabajo con los indígenas, teniendo en cuenta que ya pude conocer algo de la cultura aymara desde el PFT (Programa de Formación Transcultural) que realicé durante los años 1992-1993. Las necesidades de la gente y de la iglesia local de entonces fue otra motivación seria.

En pocas palabras ¿cómo es la cultura boliviana?

Bolivia es un país pluricultural y multiétnico. Esto es algo lindo, pero a la vez presenta dificultades porque puede degenerar en regionalismos radicales (nación camba, nación kolla, etc.) que pueden quebrar la unidad nacional. Este es un problema que enfrenta el país en este momento. Estoy más cerca de la cultura aymara, de la que me impresiona la sencillez de los campesinos, quienes deben vivir resistiendo el clima, la discriminación…, son muy laboriosos. A pesar de esto, se puede experimentar un gran sentido de fiesta y el tiempo “es de ellos”. Además, se organizan muy bien por medio de cargos y servicios comunitarios rotativos.

En todas las comunidades, en la familia, reuniones y encuentros, aún se habla el aymara y mantienen sus costumbres, vestimenta, comidas… La dimensión sagrada está presente en el día a día y la ritualidad aún está viva. Esto, entre otros componentes culturales, ha edificado una identidad propia que es algo muy positivo en este pueblo.

¿Cuál es tu trabajo pastoral misionero?

Estoy en la misión que el catálogo de nuestra congregación lleva por nombre “Laja”. Atendemos dos parroquias (la de Laja y Tambillo) compuestas por unas 50 comunidades. Al visitarlas básicamente celebramos los sacramentos y realizamos otras visitas según las necesidades o eventos que allí se desarrollan.

Por otra parte, en el mismo pueblo de Laja estamos responsabilizados de la coordinación de dos centros de formación: El Instituto Teológico Pastoral Aymara (I.Te.P.A.), que se encarga de la formación de los agentes de pastoral de la Vicaría Sur de la Diócesis de El Alto. El otro es el Instituto Normal Superior Católico “Sedes Sapientiae” que forma a facilitadores (profesores-as) de Religión, Ética y Moral.

Estas actividades las realizamos desde un proceso sinodal que culminará a finales del 2005, hecho eclesial e histórico que nos comprometerá a asumir las nuevas conclusiones y prioridades pastorales. Gracias al trabajo sinérgico con laicos y otras congregaciones religiosas, se van dando algunos logros y la presencia de la SVD en Laja es un aporte significativo a la joven iglesia local de la Diócesis de El Alto, cuyo obispo es Mons. Jesús Juárez.

¿Cuáles son los desafíos pastorales en Bolivia para la SVD?

Desde hace unos años atrás elaboramos el Proyecto Regional; allí hay un listado explicativo de los desafíos asumidos por nosotros en Bolivia. Además de estos servicios, un desafío permanente y aún por consolidar, según mi parecer, en insertarnos más y más en las iglesias locales (proyectos y planes pastorales) en las que estamos presentes y por consiguiente, en la cultura de esa región. Estamos implementando las dimensiones de la SVD, así que creo que vamos por buen camino.

¿Qué mensaje le dejarías a los cohermanos?

Durante mis vacaciones pude encontrarme con algunos cohermanos; a casi todos los noté animados; me llevo a Bolivia este entusiasmo y les dejo el compromiso de comunión en la oración.

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Correo de un misionero a jóvenes inquietos – PEDRO PITURA (Bolivia)

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