Vocación de aliviar el sufrimiento

El pasado mes de marzo, el administrador de nuestra Fundación de la Santísima Trinidad, el Señor José A. Jakubow y yo estuvimos en dos Encuentros en Bangkok (Tailandia), uno fue de la Fundación Internacional Cheshire, organización fundada para ayudar a personas discapacitadas en el sentido motriz e intelectual en todas partes del mundo. Luego de este Encuentro, participamos en otro de la ONU, sobre la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico.

Me dan temor las reuniones internacionales en las cuales participan de las charlas representantes del Banco Mundial. Mi miedo es de su agenda secular, pero las reuniones me dieron esperanza dado que hallé a miembros de nuestra Iglesia y a personas de las otras religiones del mundo con mucha convicción, quienes tienen una visión de la eternidad y como es nuestro llamado y deber mejorar el sufrimiento terrible de este mundo. Diferentes personas se reunieron conmigo en una habitación para rezar la Santa Misa, entre ellos participaron Penny Mharapara, quien ha hecho más de lo normal por salvar niños en África de ser “niños soldados”. La Eucaristía es la fuente de su inspiración y acción. Verdaderamente, reuniéndome con personas como ella, me hace mucho bien.

Diferentes académicos y expertos nos dieron charlas sobre la tecnología, educación y rehabilitación de personas de diferentes países como India, China, Australia y otros, que compartieron información con nosotros.

Una de las charlas que me llamó mucho la atención, fue sobre cómo hacer para disminuir la cantidad de personas en el mundo con discapacidad intelectual. La realidad de nuestra querida provincia de Misiones estaba en mi mente. La Sra. dijo en su charla, que la desnutrición de los niños en sus primeros 4 años de vida es la causa principal de esta discapacidad. Está en el poder del Gobierno de Misiones cambiar esta realidad para muchos individuos y familias.

Me dieron la oportunidad en el Encuentro de charlar sobre “La Vocación del Asistente” en este campo. Adapté el sentido de la vocación en nuestra Iglesia para explicar la vocación de un asistente en Hogares como los nuestros. Volví a la realidad económica de nuestros Hogares. Han aumentado los costos para mantener lo esencial, ahora está costándonos $ 250.000 por mes. Por mucho tiempo, el subsidio del Gobierno de $ 71.000 no nos ha llegado. Tenemos 28 personas empleadas como asistentes, también un médico, un kinesiólogo y dos odontólogos. La Fundación Lilian de Holanda, que ayuda Hogares como los nuestros, nos ha informado que ellos no continuarán ayudando en proyectos de Argentina. Tenemos que poner máxima atención en recaudar el dinero; formamos un grupo en Buenos Aires para que nos ayuden, y además, ejercer presión sobre el Gobierno de la provincia de Misiones para que puedan hacer su parte. La realidad es que la ayuda de Irlanda está disminuyendo, aunque todavía es esencial.

El Obispo de la Diócesis de Oberá, Monseñor Damián Santiago Bitar, me pidió que organice la Pastoral de la Salud en la Diócesis. Recientemente participé en el Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de la Pastoral de la Salud, en Buenos Aires.

Agradezco al Provincial y a mis cohermanos, especialmente a los padres Luis Pizzutti y Juan Rodrigues, por su entendimiento y ayuda.

Guillermo Liam Hayes SVD

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