Reinaldo Dumrauf SVD

+ 23.03.02 (1926-2002) / 26-46-48-54-55

El Calvario del P. Reynaldo comenzó hacia fines del año 2001, cuando se le diagnosticó un cáncer de riñón con metástasis ósea. Esto le provocó una fractura patológica de cadera, de la cual fue intervenido en la Clínica San Camilo (Avda. Ángel Gallardo 899, en Capital Federal), en los primeros días del mes de octubre. Para su rehabilitación fue llevado a ALPI (Instituto Marcelo J. Fitte, en Salguero 3945). El 5 de diciembre se le realizó una segunda intervención con el fin de prevenir la fractura de la cadera izquierda. En enero se le aplicó un tratamiento oncológico. Casi todo ese mes y parte del siguiente, permaneció internado en San Camilo. Por fin, el 19 de febrero de 2002 se logró trasladarlo a nuestro Hogar San Javier, donde todos se esmeraron por hacerle lo más llevadera posible su cruel enfermedad. El desenlace se produjo en la madrugada del sábado 23 del corriente, a las 3:30 horas.

Reynaldo había nacido el 18 de agosto de 1926, en Tornquist, población cabecera del partido bonaerense homónimo en el sur de la provincia, a donde su familia se había trasladado meses antes, procedente de la colonia ruso-alemana Santa María (Colonia III), en las cercanías de Coronel Suárez. Fue el cuarto de los dieciséis hijos del matrimonio de Don Pedro Dumrauf y Serafina Meier.

En 1941, siguiendo el llamado del Señor, Reynaldo se dirigió al seminario misionero de la SVD, donde ya se hallaba su hermano Clemente. Precisamente, en el citado año, los alumnos fueron trasladados al Colegio San José de Esperanza (Santa Fe), de modo que inició allí su camino de formación misionera. En 1946 pasó a Rafael Calzada para cumplir con el noviciado, junto a otros 24 compañeros: el curso más numeroso de novicios que se conoce en los anales del Colegio Apostólico San Javier. Dos años después emitió sus primeros votos y, en 1954, los perpetuos. En enero de 1955, tuvo lugar su ordenación sacerdotal por imposición de las manos del entonces Nuncio Apostólico, Mons. Mario Zanin. Corrían tiempos agitados. A mediados de ese año llegaba a su punto culminante el conflicto de Perón con la Iglesia. En la noche del 16 de junio, cuando fueron arrestados los sacerdotes, la casa y la comunidad de Calzada con sus numerosos moradores -más de 140- quedaron a cargo del P. Reynaldo, quien no fue arrestado al igual que sus compañeros de promoción, porque aún se los consideraba estudiantes.

A fines de año, concluidos sus estudios, recibió su primer destino misional a España, donde ya se hallaba trabajando su hermano, el P. Clemente, quien se había ordenado dos años antes. En aquel entonces era numeroso el personal que la Congregación enviaba desde Argentina hacia aquel país europeo, donde se había instalado hacía apenas una década y donde preveía un futuro promisorio. Basta decir que de los nueve verbitas ordenados en Calzada en enero de 1955, cuatro fueron destinados a España. Allí el P. Reynaldo trabajó en nuestra casa de Estella, en Navarra, donde en esos momentos había más de 200 muchachos que aspiraban a ser misioneros, ya fuera como sacerdotes, ya como Hermanos. Su tarea se concretó en el dictado de clases, en funciones disciplinares y en visitas a las familias de nuestros alumnos.

Su permanencia en España no fue muy prolongada. En 1960 regresó a la Argentina y actuó como Vicario Cooperador en la parroquia San Juan Bautista, en Valentín Alsina (Gran Buenos Aires). En 1968, fue ascendido a Cura Párroco a la parroquia Ntra. Sra. de Fátima, en la misma localidad bonaerense. Entretanto, sensible a los problemas sociales que palpaba en esa zona del conurbano, se preocupó profundamente por el tema y trató de aportar soluciones en la medida de sus posibilidades. Para ello creó el C.A.S. (Centro de Acción Social) donde se atendían los más diversos asuntos laborales, de documentación, salud, etcétera. A este centro dedicó sus mayores esfuerzos, y aun cuando, en 1978, pasó a residir en la comunidad de Rafael Calzada, continuó atendiéndolo desde aquí.

En efecto, desde 1978 se integró a la mencionada comunidad y trabajó en la pastoral de la parroquia de Calzada como Vicario Cooperador. En 1990 fue electo Rector de la comunidad verbita de ese lugar. Ni al ocupar este cargo dejó de atender el CAS. Son seguramente innumerables las personas que pueden dar testimonio de la ayuda recibida del P. Reynaldo a través de dicha organización. El alivio de la pobreza, el socorro en las necesidades y todo tipo de ayuda al prójimo que requería su asistencia, eran normas sagradas de su acción. En 1995, pasó a la comunidad de Guadalupe, en la Capital Federal. Desde allí siguió prestando su servicio misionero especialmente a través del CAS. Tenemos la certeza que Dios ya lo ha recompensado por su obra.

(Valerico J. Imsant svd)

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