Enrique Van de Velde SVD

+ 29 de enero 2009 (1940-2009) | 40 59 61 65 66

Enrique Van de Velde nació el 28 de Agosto de 1940 en Damme – Bij Brugge (Brujas), Bélgica. Sus padres fueron Rene Van de Velde y Elsa Soete. Ingresó al Noviciado de la Congregación del Verbo Divino en Septiembre de 1959, haciendo sus primeros votos el 8 de septiembre de 1961 en Heide-Kalmthoht y los perpetuos el 8 de septiembre de 1965 en Teteringer. El 3 de julio de 1966 fue ordenado sacerdote en Teteringen.

El P. Enrique Vande Velde llegó a la Argentina en 5 de diciembre de 1966. Desde su llegada prestó su servicio misionero trabajando en diversas parroquias. En primer lugar fue destinado a Esperanza, donde sirvió como Vicario hasta marzo de 1969. Luego fue destinado a Diamante, donde también trabajó como Vicario, hasta febrero de 1975. Luego fue Párroco en Humboldt, hasta febrero de 1977. De febrero de 1977 hasta abril de 1980 trabajó como Vicario en María Grande. Ese mismo año prestó también sus servicios por algunos meses en la Parroquia de Cristo Rey, Córdoba.

Entre septiembre de 1980 y marzo de 1981 trabajó como Vicario en Las Cuevas. Luego retornó a Diamante, hasta 1984. De Diamante fue trasladado nuevamente a la Parroquia Cristo Rey, hasta febrero de 1985. Entre 1985 y 1996 fue Párroco en la Parroquia de Palpalá, Jujuy. A partir de 1996 fue destinado a Bandera, donde trabajó como Vicario. En 2002 tomó un año de descanso en su país natal y al regreso a Argentina, fue destinado a la Comunidad SVD de Esperanza, allí entre otras actividades fue Capellán de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo.

A fines de 2008 fue trasladado al Hogar San Javier de Rafael Calzada para tratar un trastorno de bipolaridad. El día 29 de Enero de 2009 falleció en el Hospital Oñativia de Rafael Calzada (Hogar San Javier, ARS). Al día siguiente luego de la Eucaristía de despedida, fue enterrado en el Campo Santo del Hogar San Javier en Rafael Calzada, allí fue acompañado por el canto de dos hermanas jujeñas Eva y Azucena Cari (de la Prelatura de Humahuaca), quienes estaban participando del Taller Bíblico en nuestra Casa de Encuentros en Calzada. Allí aguarda la resurrección final de los justos.

Enrique “se nos fue”, la verdad que su Pascua nos sorprendió. Nos deja el testimonio de la sencillez y la “simplicidad” evangélica, propia de los sabios y prudentes de corazón.

También su sonrisa alegre, el buen humor que lo caracterizó durante diversos momentos de su vida. La calidez y la sencillez del que sabía acercarse y hacer uno con los demás. Por las diversas comunidades que lo reconocieron, dejó sembrados amigos y conocidos.

También reconocemos su entereza para asumir la bipolaridad que en los últimos años nos mostró otra imagen de Enrique, por momentos de euforia y en otros de quietud. Deseamos que descanse en paz. Dialogando y sonriendo con el buen Dios que lo llamó en el mismo día que celebrábamos a San José Freinademetz.

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Bandera lloró la muerte del padre Enrique Van de Velde

Son muchas las generaciones de vecinos de Bandera y gran parte de las poblaciones de la diócesis de Añatuya (Santiago del Estero), han conocido y experimentado el amor y la bondad del padre Enrique Van de Velde, misionero de la Congregación del Verbo Divino que falleció días atrás.

Natural de Bélgica fue enviado a la misión de Argentina. Permaneció en esta diócesis entre 1996 y 2002, trabajando como sacerdote vicario en la parroquia de Bandera donde su congregación llevó adelante la tarea pastoral con fecunda labor.

Los lugareños recuerdan que a su paso por esa ciudad dejó las huellas que puede marcar un abuelo en una familia, la entrega de su calidez encada apretón de manos, la sabiduría de sus comentarios, el paseo con su querido perro conocido como “Palermo”, recorriendo apostólicamente la ciudad y dejando en el camino la presencia de un Dios que ama a través de los sencillos, una broma inocente que despierta lo mejor del alma, un asado con sus hijos y amigos del pueblo.

En la ciudad que lo acogió lo recordaron con una misa en su memoria el pasado 29 de enero. Asimismo, en Añatuya, en la Casa de Oración, el obispo Adolfo Uriona junto a los catequistas que participan del Seminario de Catequesis ofreció una eucaristía por su eterno descanso.

También el Obispo de Añatuya, Mons. Adolfo Uriona fdp, remitió una carta de condolencias y acompañamiento, con fecha 30 de enero de 2009.

(Diario “El Liberal” de Santiago del Estero)

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