Pensamientos y reflexiones para la Jornada Mundial de las Misiones

El mes de octubre está aquí nuevamente. Es un mes que asociamos con la misión y las actividades que hacemos para celebrarlo. Podemos decir que este año, la celebración del mes de las misiones es especial porque es la era de los nuevos comienzos: el año de la fe, un nuevo Papa, una nueva Administración General SVD. Cada uno de estos comienzos inspira renovación y avances en los elementos claves de nuestro servicio misionero. Podemos agregar a esta nueva era de comienzos, nuestras propias ideas, sueños, pasiones e intereses particulares que son irremplazables. Todos estos nuevos comienzos representan un gran reto para nuestras vidas y nuestra misión.

Desde que asumió su cargo como obispo de Roma, Francisco ha insistido en la necesidad de mejorar y ser más profundos en la actividad misionera de la Iglesia. Ha cuestionado nuestra autenticidad y dedicación a la misión. Sin duda esto nos plantea el gran reto de apropiarnos de la misión y el reto de buscar el modo para mejorar lo que ya estamos haciendo en las diferentes áreas de nuestro trabajo misionero.

La Jornada Mundial de las Misiones es una celebración

En su mensaje de este año, el Santo Padre nos recuerda que la Jornada Mundial de las Misiones es una celebración de fe. Nos dice que “la fe es un don precioso de Dios” por la cual “Él quiere relacionarse con nosotros para hacernos partícipes de su misma vida” (Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2013 – JMM 2013). Esta experiencia de fe nos ayuda a abrir nuestras mentes para entender el camino de la verdad y para salir al encuentro y cuidar de él o ella. Santa Teresa Benedicta de la Cruz, nos dice: “cualquier persona que honesta y apasionadamente busca la verdad ya está en camino a Cristo”. Es un don que debe ser aceptado por cada uno de nosotros y “es un don que no se puede conservar para uno mismo, sino que debe ser compartido. Si queremos guardarlo sólo para nosotros mismos, nos convertiremos en cristianos aislados, estériles y enfermos” (ídem).

La Jornada Mundial de las Misiones es una celebración de acción de gracias

El Papa también menciona la Jornada Mundial de las Misiones es una celebración de acción de gracias por el gozo que produce la experiencia de fe como don de Dios. Es un don que crece cuando se da, un don que necesita nuestra respuesta y él que responde se hace discípulo de Cristo; y un testigo de fe que enriquece a la comunidad. “Es un don que no se reserva sólo a unos pocos, sino que se ofrece a todos generosamente” (idem). y todos tenemos la misión de “ampliar los confines de la fe” y ser testigos de Cristo porque el mundo necesita de la experiencia transformadora del amor de Dios. Somos personas humildes que son instrumentos importantes de Dios; no recibimos el don de la fe para esconderlo, sino más bien para propagarlo de tal manera que ilumine el caminar de muchos hermanos y hermanas. Este testimonio no es un trabajo sino un camino de vida. A través del bautismo, cada acto de testimonio es un evento eclesial, y por eso el creyente vive agradecido porque sabe que no actúa solo, sino como parte de una comunidad que es guiada por el Espíritu Santo y el Cuerpo de Cristo. Él, o ella, se regocija de la misión de las iglesias jóvenes que antes recibían misioneros y ve como “las mismas iglesias jóvenes están trabajando generosamente en el envío de misioneros a las iglesias que se encuentran en dificultad – no es raro que se trate de Iglesias de antigua cristiandad– llevando la frescura y el entusiasmo con que estas viven la fe que renueva la vida y da esperanza” (ídem).

La Jornada Mundial de las Misiones es una señal de la madurez eclesial

El Papa emérito Benedicto escribió alguna vez que “El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial” (Benedicto XVI, Exhort. ap. Verbum Domini, 95). “Toda comunidad es “adulta”, cuando profesa la fe, la celebra con alegría en la liturgia, vive la caridad y proclama la Palabra de Dios sin descanso, saliendo del propio ambiente para llevarla también a las “periferias”, especialmente a aquellas que aún no han tenido la oportunidad de conocer a Cristo” (Papa Francisco, JMM 2013). Nuestra labor como misioneros es ayudar a otros a conocer a Dios y tener la experiencia del encuentro con Él. Nuestra espiritualidad cristiana es misionera porque busca que otros vivan la experiencia de Dios y que sus vidas estén unidas Su corazón. Animamos a las iglesias jóvenes a enviar misioneros “porque hay muchos pueblos que todavía no han conocido y encontrado a Cristo” (Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias, 17 de mayo de 2013).

La novedad, como lo es la nueva era de comienzos que estamos viviendo, siempre debe tener en cuenta nuestro contexto y las exigencias actuales y, por lo tanto, “es urgente encontrar nuevas formas y nuevos caminos para que la gracia de Dios pueda tocar el corazón de cada hombre y de cada mujer y llevarlos a Él” (ídem). Si desean conocer más sobre esto, por favor contactar al director diocesano de Obras Misionales Pontificias que le facilitará los materiales educativos y el plan de actividades para este año 2013. También puedes buscar en la página oficial del Vaticano el mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Misiones. Al buscar el mensaje del Papa en el internet también se puede buscar los aportes económicos de las iglesias particulares a las Obras Misionales Pontificias. De este modo se puede descubrir la mano de Dios en el trabajo misionero en el mundo de hoy. Unidos, oramos para que el espíritu del mensaje del Santo Padre para este año nos ayude a iniciar la era de nuevos comienzos personales. Como Francisco, nosotros también podemos llevar a los demás la frescura y el entusiasmo de una fe que renueva la vida y da esperanza.

P. Tim Lehane, SVD
(Fuente: Arnoldus Nota, octubre 2013)

  Ver Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2013

.

...