Distrito Neuquén 2014

Con la llegada del otoño, el Distrito de Neuquén ha vivido momentos importantes que marcan el comienzo de una nueva “estación”, un nuevo paisaje se asoma y nuevos brotes germinan.

Con la presencia del Provincial, de los cohermanos del Distrito y del Obispo de Neuquén, acompañado por el obispo emérito, se ha realizado una reunión en una atmósfera de mucha apertura y confianza para leer juntos el sentido de nuestra presencia en la Diócesis, las expectativas que se dan y los caminos que se abren para nuestro futuro en esta porción de la Patagonia.

El Distrito se ha renovado y reforzado con la llegada de nuevos cohermanos y, sobre todo, con la asunción de la nueva Parroquia en Aluminé. Son tiempos de reorganización y resignificación donde se depositan muchas esperanzas que nos dan un fuerte impulso.

Así, el sábado 22 de marzo, en el marco de una Eucaristía muy participada tomó posesión el nuevo párroco de Plaza Huincul, el P. Akuila Taliauli. En la misma celebración se dio la despedida del P. Juan Stach, que por los últimos seis años sirvió a esa comunidad. El P. Akuila vivirá con los PP. Tito, Pablo Galván y Luis Salas en Cutral-Có, quienes cooperan en ambas parroquias.

Por otro lado, el domingo 23, emprendimos la caravana junto con varios fieles de Cutral Có y Plaza Huincul hacia la localidad de Aluminé. Allí asumimos la parroquia que por 48 años atendía un sacerdote italiano. El P. Juan Stach es el nuevo párroco. Muchas personas han colaborado con los nuevos integrantes para instalar la vivienda y se han dado muchas señales de solidaridad tanto por parte de los fieles como de la Diócesis. Ambos obispos y otros sacerdotes del clero estuvieron presentes en la misa de apertura con una capillita colmada de gente en una tibia mañana dominguera. El P. Juan junto con el P. Rafael Hoffmann y el P. Miguel Tuyen vivirán allí y atenderán varias comunidades y localidades donde hay criollos, mapuches, zonas turísticas, etc.

Esta vez no abrimos una casa, sino que recibimos una casa desde donde pedimos al pueblo que nos abran sus casas para compartir nuestra fe-vida y misión. Allí tenemos una nueva hermosa ocasión para presentar a nuestra Congregación y compartir nuestro carisma y espiritualidad con las comunidades que nos han sido confiadas.

En estos momentos, sumando la parroquia de Picún Leufú a las ya referidas, estamos presentes en una vasta región de la Diócesis y nuestra representación en el reducido clero y vida religiosa es un signo luminoso.

El viento, la nieve y lo inhóspito que pueden identificar a la Patagonia se transforma en vitalidad, calidez y fertilidad cuando lo acogemos como la misión donde Dios nos conduce para compartir el camino.

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