Leyendo los signos de los tiempos

A propósito de los 125 años de la Congregación en Argentina

Enrique Becher y Germán Löcken

Enrique Becher y Germán Löcken, los dos primeros verbitas llegados a la Argentina en 1889

Esta expresión cobró dimensión en la Iglesia desde el corazón profético del Papa Juan XXIII, al convocar el Concilio Vaticano II, y al animarlo en la primera sesión. Esa expresión programática es del Evangelio y su veta profética ha guiado al Pueblo de la Primera Alianza. Y para nosotros, hoy, el ejercicio anual “En Palabras y Obras”, asume el desafío.

Y el caminar de la Congregación del Verbo Divino en Argentina que rebasa en un cuarto el centenario, con luces y sombras, acentuando porque sobresalen, las primeras, resiste y llama a que le demos esta denominación.

Estamos viviendo la celebración de los 50 años del Concilio, el “gran lector”, y nos pareciera que fue ayer este acontecimiento del Espíritu. Y nos parece adecuada usar una métrica en años, similar a esta con una restricción en algún período, ya que todo no es tan exacto. La propuesta es:

– Apreciar brevemente y valorar los tiempos fundacionales,
– Contemplar una consolidación en madurez y misión.
– Abrirnos a tiempos nuevos, los que nos modelan y estamos gestando.

Al llegar a Buenos Aires el 23 de octubre de 1889 los verbitas Becher y Löcken, cuando visitaron al obispo, Monseñor Aneiros, éste con la sabiduría de comprensión del país, les insiste que no dejen de cumplir con la misión para la que fueron llamados, de comenzar por el interior del país, acompañando pastoralmente a los inmigrantes que estaban “haciendo patria”.

Estos fueron tiempos de misiones populares, de detectar a estos grupos familiares que devienen en Colonias; y sin ir muy lejos en la primera década como muestrario lo tenemos al P. Germán Löcken en diferencia exigua de tiempo trasladándose desde las colonias santafesinas, desde el San Vendelino original, a Esperanza; para llegar muy pronto a Crespo en Entre Ríos, y al Sauce, luego colonias San José, Santa María y Santísima Trinidad en el partido de Coronel Suárez, Provincia de Buenos Aires. En algunas comunidades, al llegar más personal, unas tendrán sus misioneros estables, otras vivirán su fe alimentada por las Misiones populares.

En esos tiempos, así como destacamos el sabio consejo del obispo de Buenos Aires, tenemos que hacer lo mismo con la acogida y otorgamiento de Licencias por parte de Monseñor Gelabert de Paraná, diócesis que hasta 1898 comprende lo que será la de Santa Fe.

Y a Buenos Aires, ya con más personal y habiendo establecido sede en Crespo, y a su vez asumiendo la parroquia de Esperanza, se llega en noviembre de 1894. Y el establecerse es en la entonces periferia de quintas, los Padres Ernst y Klocke; a ellos le siguen pronto Hermanos religiosos trayéndose “al hombro” una imprenta.

Podemos sacar unas conclusiones de este momento: Por una parte, la necesidad de mirar la Congregación desde el Interior del país, luego la importancia de la Comunicación, entonces ilustres revistas, hoy Editorial; y no olvidar la Misiones populares.

En otro rubro fundacional, el campo de la educación, el pionero es el colegio San José de Esperanza (marzo de 1891), y muy pronto comenzará, primero como la Imprenta en calle Mansilla, luego como abrazándose a la Basílica del Espíritu Santo, el Guadalupe (1903).

Y un aspecto que no fue menor y atravesó un período posterior es la del servicio en la formación del clero, en los seminarios de Paraná y Salta, y con más duración, en el Regional de Catamarca (hasta 1963)

En otro contorno geográfico, para acompañar inmigrantes y recoger la herencia de la reducciones jesuíticas, en 1898 (5 de diciembre) el Padre Vogt escribe la primera página de lo que será una rica historia en obras y vocaciones, en la entonces Gobernación, hoy, próspera Provincia de Misiones. Misioneros populares y organizadores de pueblos; tarea prolongada hasta la tercera década del siglo pasado.

Colegio San José (Esperanza-Santa Fe), cuna de la Congregación del Verbo Divino en Argentina y América

Colegio San José (Esperanza-Santa Fe), cuna de la Congregación del Verbo Divino en Argentina y América

Como broche de oro a esta etapa fundacional podemos resaltar la inauguración el 12 de marzo de 1922, y el envío en misión a Filipinas desde la Escuela Apostólica de Rafael Calzada, como primer egresado, del Padre Enrique Ederle. Esto acontece el 19 de abril de 1924. La solemne celebración presidida por el obispo de La Plata, Monseñor Alberti, y el Padre Provincial Santiago Lichius, se prolongó en distintos homenajes en los cuales se destacaron religiosos profesos de ulterior trascendencia, ahora en poesías y dramatizaciones, Gaspar Jacob y Enrique Mühn. Éste futuro Vicario en Misiones y luego primer obispo de Jujuy; el Padre Gaspar, en la fundación del colegio Salvador en Jujuy, de la presencia en España, y luego consejero General. No faltó la encendida oratoria del Padre Federico Rademacher, párroco por años, de Guadalupe.

Algunas de estas vocaciones provenían de Entre Ríos y habían conocido la Congregación en el Seminario de Paraná, y otros ingresaron en la Escuela Apostólica San Javier abierta en calle Mansilla el 4 de marzo del año 1914, desde los pueblos de Santa Fe y colonias bonaerenses, a las ya indicadas, se agregaron las de la zona de Olavarría y San Miguel Arcángel.

No se puede trazar una raya divisoria pero sí podemos decir, que se dan otros tiempos en los años posteriores; por una parte con el horizonte de las Misiones en un ambiente de cristiandad, también en el país, épocas de superación de desencuentros con el Liberalismo y una Iglesia marcada por la romanización. Ayudó a esto el exitoso Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Buenos Aires. Y a eso se agrega el desprendimiento de la Provincia chilena, y años después hará lo mismo Argentina Norte.

Este es un período “floreciente” y de envíos en Misión, algo entorpecidos en su momento por la Segunda Guerra mundial, ya sea por la procedencia de extranjeros o por conflictos en el Océano Pacífico con el paso de los ejércitos por los países que estaban en la mira misional.

Un signo de los tiempos es en esta época la apertura, cultural si se quiere llamarla así, ya que dada la presencia del obispo verbita en Jujuy, éste invita a la Congregación a hacerse presente allí, evidentemente son desafíos nuevos, otra gente, otra geografía. Y se teje una historia a punto de cumplir 80 años, con vidas entregadas, tanto en el colegio El Salvador, con meritorios Hermanos docentes y sacerdotes que dejaron “huellas”, caso del Padre Marcelo Göttig. Con otros protagonistas, esta tarea continúa, si bien en la pastoral de Comunidades se ha dado últimamente un desplazamiento del Altiplano y la Quebrada a la superpoblada periferia capitalina, en Alto Comedero, con beneméritos protagonistas contemporáneos.

Otra inflexión cultural ha sido la de hacerse presentes en Córdoba. Parroquia de barrios, Cristo Rey, que abarcaba lo que hoy cubren 6 parroquias. Surge el interés por la formación de misioneros, con el seminario menor que se consolidó en Villa Allende entre los años 1953-55. Y a él seguirá el noviciado en Alta Gracia en 1958.

Y en la tarea de descentralizar Rafael Calzada, el Seminario menor en los cursos de bachillerato funcionó por cuatro décadas (1941-1990) en Esperanza; algo semejante sucedió con las vocaciones de familias de Misiones, con Azara y el traslado a Pilar para sumarse a los bonaerenses hasta que desde la década de 1960 comienza a desempeñar esta misión la Casa de Fátima. El itinerario es el mismo de estos últimos para los estudiantes paraguayos en ese tiempo.

La Congregación prestó su servicio, y en muchos lugares lo sigue haciendo, en varias diócesis y en muchas parroquias, dado el incremento de personal hasta sumar 220 miembros en tres Provincias (en 1953 se crea con el Seminario de Corrientes y todo Misiones, Argentina Este). La temática misional siempre estuvo presente, con muchos testimonios de misioneros en Asia; agregándose europeos y finalmente hacia 1960, argentinos en África. Hubo dos publicaciones que dinamizaron este interés, la revista El Joven misionero y el almanaque Guadalupe; además del testimonio, como voceros, de los misioneros populares. Como eran tiempos llamados de Cristiandad y eclesiocéntricos en el mirar, sumidos en cierta seguridad nos dejaban la tarea las diócesis a los nuestros y a otras Congregaciones. Y la Congregación se mantenía enfocada fuertemente en lo que llamamos: preservación de “estructuras”.

Cambio de los tiempos

Y por esto entendemos un espectro muy amplio: en lo “intra-eclesial” cobra presencia el movimiento bíblico, y desde los tiempos fundacionales hemos sido muy sensibles a esta veta (Prólogo de San Juan). Además “los aires” del ecumenismo, de la renovación litúrgica, y del cristocentrismo que nos acercaron quienes estudiaron en Europa en la década de 1950.

Ayer

Ayer. Capilla Guadalupe en Palermo (calle Mansilla)

El acontecimiento eclesial con esos elementos internos nuevos que ha sido el Concilio Vaticano II marca el inicio de otra etapa. Y un documento del mismo, La Iglesia en el mundo contemporáneo (Gaudium et Spes) inaugura otra metodología, no ya solamente docente sino con condimentos de aprendizaje y de lectura de “los signos”. Y al Concilio le sigue en Latinoamérica la Conferencia General del CELAM en Medellín (en octubre de 1968).

Y en el orden mundial o de Sociedad civil, ha tenido lugar ya desde 1960 la descolonización que replantea el tema de la misión; la revolución cubana que aporta a los jóvenes otros íconos, alguno con visos de martirio; y a nivel mundial el mayo 1968 de París, que cuestiona un concepto de autoridad hasta entonces intocable. Y se suma el desenlace de la guerra de Vietnam con el repliegue de la potencia hegemónica.

Ahí entendimos la urgencia del Papa Juan XXIII a ejercitarnos en “la lectura de los signos de los tiempos”. Y se gestó otra eclesiología, como desde Las Bases.

En la Congregación hemos asistido al doloroso desprendernos de la Facultad de Agronomía y Veterinaria (FAVE) por una exigencia de gratuidad en la educación no exenta de ideologización; esto aconteció en los años 1972-73. Por contraposición, la ya creciente conciencia de la Iglesia Comunidad de Comunidades, origina las de Base en algunas diócesis y en Córdoba nace la parroquia San Pedro Apóstol con esa impronta.

No desconocemos los esfuerzos de formación del laicado en el período anterior en Acción Católica, pero como desprendiéndose de ella, de la cual fue asesor, el Padre José Gallinger, y con una actitud de “lectura y escucha” hermanos de la Congregación aportarán decididamente a la Formación de los laicos. Al ya nombrado se sumará el Padre Antonio de Rijkt, y en Misiones los Padres Luis Pizutti, Juan Markiewics y Martín Weichs. Ha sido una veta bien trabajada por el Padre Guillermo Brabander en la ARN de entonces, entre otros.

La tarea y servicio de los recién nombrados, en Guillermo será importante el aporte a la concientización misional en el NOA primero y luego en Obras Misionales Pontificias; y de Martín en la catequesis y en una proliferación de escritos. Propuestas éstas que tienen su aplicación en la parroquia Verbo Divino de Resistencia pero irradiadas en varias diócesis.

Y como fruto del mismo Concilio y de alguna visita posterior a algún país europeo, es el caso Francia, dos obispos argentinos, los Monseñores Juan José Iriarte, entonces de Reconquista, y Vicente Zazpe, entonces de Rafaela, traen con algún agente que los acompañó, la educación en el marco de las EFA (Escuelas de la Familia Agrícola), y quien las asumió exitosamente como verbita, ha sido el P. José Marx desde Misiones con asiento en San Ignacio, pero irradiadas hasta el día de hoy en todo el territorio provincial, acercándose a la veintena. Tienen acompañamiento verbita pero son de gestión por parte de laicos comprometidos. Es meritoria la tarea del mismo cohermano en la recuperación de la memoria de las misiones jesuíticas.

Seminario San Francisco Javier de Rafael Calzada, primer centro de formación de misioneros "ad gentes" no sólo de Argentina, sino de toda América. En el transcurso de seis décadas egresaron de esta casa más de trescientos misioneros verbitas. Durante largos años fue la casa central de la Congregación en Argentina y su única casa de formación en el país.

Seminario San Francisco Javier en Rafael Calzada (Bs. As.), primer centro de formación de misioneros “ad gentes” no sólo de Argentina, sino de toda América. En el transcurso de seis décadas egresaron de esta casa más de trescientos misioneros verbitas. Durante largos años fue la casa central de la Congregación en Argentina y su única casa de formación en el país.

Como en el período anterior, en este apreciamos una apertura geográfica cultural, a fines de la década de 1960 hacia Mendoza y Merlo en San Luis; esta última ha sido una presencia provisoria previamente convenida con el obispo. Pocos años después y llamada a ser significativa en la actualidad, el asumir espacios pastorales en la diócesis de Neuquén. Y ya son 30 años de presencia, con la reciente incorporación de Aluminé y la perspectiva de desarrollar una pastoral mapuche.

Precisamente con la presencia en Neuquén, se ha dado una coincidencia cronológica y en 1976, ocurrirá un hecho significativo, y ha sido el nombramiento del Padre Obispo Jorge Novak como obispo de Quilmes. Sus opciones, considerado un religioso serio, estudioso y piadoso, al optar por los pobres y ser mirado con serios recelos por el gobierno militar de entonces, provoca en muchos hermanos verbitas, una apertura e inclinación a opciones en la misma línea. De hecho, la Congregación se hizo presente en la diócesis, y lo está aún, con una presencia en Hogares de niños y adolescentes con el aval en períodos sucesivos del Hermano Víctor Hisch como director de Cáritas diocesana.

Y si es considerada como diócesis más pobre de país, Añatuya en Santiago del Estero, podemos decir que se estuvo presente en la misma por varios años desde Bandera, siendo la misma el centro de las Misiones de verano en la década de 1980. Y para configurar un Distrito fueron asumidas (San Cristóbal lo ha sido con anterioridad, en 1938), Tostado y Villa Minetti en la diócesis de Rafaela. Esta última tuvo un incremento de clero, por una parte, y por otras demandas, todo ese espacio geográfico no cuenta más con nuestra presencia. En éstos antecedió una conciencia misional diocesana, y con nuestra contribución mediante, perdura.

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Consideración como “Intermedio”

Si en los años fundacionales se dio una presencia mayoritaria de verbitas de procedencia sajona, alemanes por sobre todo; en la segunda etapa que indicamos, de consolidación y envíos misionales, el personal pasa a ser preponderantemente argentino; sigue la presencia valiosa de alemanes, austríacos, en su momento holandeses, y se suma entre las décadas del 1970-80, con presencia muy valiosa, los españoles que han tenido Formadores argentinos en los años 1950-60.

Y la gran novedad, ya avanzada la década de 1990, hasta nuestros días, es la afluencia numerosa de hermanos orientales, de India, Indonesia, Vietnam, y algunos de África.

Los Capítulos Generales de 1982 y 1988, bajo la conducción del Padre Enrique Hekeren, inclinaron las orientaciones hacia Justicia y Paz (temática elaborada ya en Latinoamérica por Medellín y Puebla) y se instrumentaron las entonces llamadas Áreas, devenidas con mayor propiedad en los años siguientes en Dimensiones. En este cometido nos encontramos, queriendo que marquen toda nuestra presencia y actividad, quizás con la dificultad dada la internacionalidad que vivimos, nos cuesta encontrar el lenguaje en gestos y la claridad en la lectura de los signos de los tiempos.

Un apartado merece la Formación; ya que con el quiebre de la tradicional en 1970, después de un breve período intermedio, dos décadas después por la Opción por los pobres en el magisterio y cierta práctica latinoamericana, protagonizan en gran parte los estudiantes mismos un caminar hacia la Inserción en medios populares, pasando primero en la década de 1990 por Comunidades pequeñas, generalizándose luego en torno al Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos (claretiano) en Córdoba.

En lo referente a las Dimensiones, es una “marca” llamada a aflorar en toda nuestra misión; en la bíblica como colorido insoslayable, y en Comunicación, hay varios medios privilegiándose hoy los virtuales, no obstante los gráficos siguen vigentes, y en ese aspecto cubrió la demanda durante 26 años (1985 – 2011) la revista Misiones en el mundo, asumida por las Secretarías misionales de las entonces tres Provincias, a las que se sumaron dos Provincias de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo.

Como apoyo a este cometido de misión, nos acompañan las publicaciones de Editorial Guadalupe, desde hace más de 20 años con la Agenda Bíblica a la cual antecedió por años la Juvenil; y en los recientes se ha incorporado Vive y Ora la Palabra. Y se están elaborando materiales de iluminación y apoyo, mayormente en formato virtual, en estos días.

Cerramos este breve historiar refiriéndonos a la tarea conjunta con otras Congregaciones, y como filial de Vivat Internacional, a Vivat Argentina, una ONG llamada a ser lugar privilegiado de esta “Lectura” y consiguiente impulso en Misión, como hemos titulado el presente escrito.

Reinaldo Zbrun SVD

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