Ecos del Taller Bíblico sobre “Pablo y las Comunidades primitivas”

(ARS) Del 26 al 31 de enero realizamos en nuestra Casa de retiros de Rafael Calzada el “Taller sobre Pablo y las Comunidades primitivas”. En total éramos 42 participantes de Jujuy, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, y Buenos Aires (Calzada y Capital). Formamos seis Grupos para compartir Vida, Palabra y Servicios: Tesalónica, Filipos, Gálatas, Corinto, Éfeso y Roma. Comparto “los primeros impactos”.

A nivel de contenidos y metodología profundizamos tres Cartas completas: Filemón, Filipenses y Gálatas. Para las oraciones de la mañana y las celebraciones de la tarde tomamos textos de 1 y 2 Corintios, Romanos y 1 Tesalónica. Cada día fuimos descubriendo juntos el perfil humano y evangelizador de Pablo y de estas Comunidades. Dedicamos mucho tiempo a situarnos en el contexto de la sociedad imperial del s. I y del universo cultural y religioso del movimiento de Jesús, del judaísmo primitivo y las primeras comunidades cristianas. Contexto socio-cultural, Teología paulina y estrategias pastorales de las CEBs estaban siempre inter-ligadas. Por ser Cartas, el método que más nos ayudó para analizarlas fue el socio-retórico, para descubrir el impacto del mensaje no sólo en la Comunidad lectora del pasado, sino de las presentes en nuestro encuentro.

Por detrás de todo estaba la preocupación por el horizonte de los lectores/as del Taller (motivaciones, búsquedas, rollos, dones, necesidades), tanto en el plano social como eclesial (Argentina 2009). El grupo era muy heterogéneo en mentalidades, prácticas, edades, culturas, clases, estilos de ser iglesia.

Varias personas tuvieron la sensación de “leer sus Cartas escuchando la voz y el tono de Pablo”, como si Hoy mismo les estuviera hablando. Eran palabras frescas y vivas que se dirigían tanto a la persona que la leía, como a la Comunidad en la cual participaba. Como decía Américo (R.Calzada): “Cuando uno lee los Evangelios se trata de poner en el lugar del leproso, del paralítico, de los fariseos, de Jesús, pero con las Cartas, uno se siente más en casa, porque habla de todos los rollos, desafíos y situaciones de nuestras Comunidades de hoy”. Es verdad, los Evangelios hablan del Jesús histórico para gente de la segunda generación; las Cartas, del Jesús presente en lo cotidiano de las Comunidades de la primera generación.

Algo muy marcante fue “la experiencia del desierto” realizada el jueves por la mañana. En los últimos tres años ha sido muy valorada, porque permite conectar con las vivencias más profundas de las raíces de cada persona. Muchos llegan con situaciones de sufrimientos, interrogantes, y conflictos que necesitan un tiempo, un espacio y un clima especial para tratarlos. Nos tomamos toda una mañana, en medio del hermoso parque de Calzada. Cada uno con “unas pequeñas orientaciones” para introducirse al silencio del desierto, fue trayendo al corazón “las palabras que más resonaron hasta este día” (las de su mochila, del trabajo grupal, de los textos bíblicos, en los plenarios, en las liturgias, en las exposiciones), y luego quedaron releyendo y rezando todo a partir del texto de 2 Cor 5,14-6,2. Como fruto de la oración y la reflexión cada participante elaboró una Carta (no era obligatorio compartirla). Se dirigieron a diversos destinatarios: un hijo o un miembro de la familia (tratando algún problema puntual, o una situación mal resuelta); los miembros de su Parroquia, movimiento, pastoral o grupo, los participantes del Taller, las Comunidades del país, etc. La mayoría eligió el estilo y la forma de redacción empleada por Pablo! (Yo Chochi, discípula y misionera de Jesús por el Bautismo, a los miembros de mi parroquia… bendice a Dios por algunos dones y prácticas evangelizadoras… luego vienen los interrogantes… correcciones fraternas… consejos… exhortaciones… y los saludos finales”. Culminamos esta parte participando juntos de la “Celebración comunitaria del Perdón/Misericordia de Dios”, con absolución comunitaria.

“Al Taller lo hacemos entre todos y en todos los momentos”

Leyendo las evaluaciones que hicieron, lo que les ha impactado no han sido sólo las informaciones o textos de Pablo, sino la gente de la Casa de retiros, es decir, todo el equipo de laicos/as que gratuitamente y sin cobrar un peso, ha entregado su tiempo durante dos semanas para preparar las comidas, los adornos para cada pieza, el comedor, etc. Los coordinadores/as de grupo han ayudado (o no) a respetar los procesos, las consignas, los servicios cotidianos que le correspondía a cada grupo, el crear un clima de diálogo, participación y búsqueda común. En las liturgias de la mañana y la tarde cada grupo nos ayudó a conectar no sólo con “ideas”, sino con los sentimientos, lo afectivo, lo corporal, lo gestual, la naturaleza, para vivir de manera más armónica e integral “nuestra raíz humana y misionera como seguidores/as de Jesús”. La convivencia entre personas de diferentes mentalidades, clases sociales, prácticas eclesiales y sociales, culturas y edades, espiritualidades, y motivaciones… es todo un tema para reflexionar y tener presente a la hora de proponer la metodología para cada día, y el caminar grupal y general. La comunicación inter-personal y grupal es lo más desafiante en nuestros días. Surgieron conflictos por esta heterogeneidad y por el modo de afrontarlos, reconocerlos, asumirlos y transformarlos.

El creer con el corazón que el Taller depende de todos/as me trae más confianza. No todo depende de mí, no soy el centro de taller! Es la vivencia de la Palabra, desde los encuentros y servicios cotidianos, lo que genera la formación bíblica de todos/as. El leer y compartir la Palabra en grupos, el debate en los Plenarios, la oración desde la Palabra, el servir en Grupos (lavado, limpieza, animación, etc), el conocer a otros/as y valorarlos, es tan vital para evaluar un Taller, como los contenidos seleccionados de temas. Como se viene diciendo desde hace décadas: “El método es el contenido”, o como decía una señora: “”La vivencia grupal es el método que nos enseña”. Escribieron en la evaluación: “Nos llevamos muchas herramientas para compartirlas en nuestras Comunidades y en el servicio bíblico”. Y así seguimos caminando en el ministerio de la Palabra en nuestras Comunidades…

Miguel Armada SVD
Coordinador Bíblico ARS

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