“Dejé mi puerta abierta… y encontré al autor de la vida… que me espera y envía…”

Profesión Perpetua de Raúl Acosta SVD

Hablar acerca de lo que ha significado la vivencia de la Profesión Perpetua, queriendo resumir es bastante difícil, sobre todo por la intensidad en los encuentros personales, con mis familiares, amigos, compañeros de camino: verbitas y laicos que han sido el pilar en todo mi seguimiento de Cristo Jesús. Por ello, es imprescindible contar las emociones vividas, la alegría, la dicha, las lágrimas, que encierran el cúmulo de sentimientos experimentados, estos se tornan indescriptibles a la vez, se vuelve uno incapaz de narrar lo sucedido. Pero haciendo un intento, me largo a escribir algunas impresiones.

Durante los días previos, sentí la unción del Señor en cada llamada, correo electrónico, saludo de amigos, verbitas, religiosas, parientes que querían estar presentes de una u otra manera, y de las comunidades, de las Parroquias del distrito, y percibí de cerca el acompañamiento orante de diferentes grupos, personas y comunidades religiosas.

Desde el viernes de mañana comenzaron a llegar los hermanos de la provincia sur: de Córdoba y Santa Fe, para acompañar en el triduo que animó Javier Kinderknecht svd. Luego, de a poco comenzaron a llegar también mis familiares de Buenos Aires y Paraguay.

El sábado llegó… el día esperado… y de a poco todo se iba acomodando para la celebración, mientras que venían los visitantes, familiares, amigos, cohermanos y hermanas, de a poco todo fue poblándose de un colorido espectacular. Bueno, luego de los saludos y los reencuentros, los visitantes se fueron alojando en al colegio de Fátima. Se hicieron presentes delegaciones de las distintas parroquias, capillas, y otras instituciones de nuestra provincia, y además de un abundante número laicos y Siervas de Chaco, la parroquia Verbo Divino se trajo un contingente de jóvenes de los grupos misioneros y algunos matrimonios. También hicieron lo propio los jóvenes de Pampa del Indio y del Grupo Misionero María Inmaculada.

Pasaban por mi corazón… muchas imágenes de personas, como dice la canción: “tantas personas, tantos gestos de amor… en mi camino tu me has dado…“ Y sí, lo he vivenciado de esta manera, y agradecido a Dios por cada uno que con su presencia se unió a la Celebración para ser parte de esta fiesta del compromiso con Dios y con la gente.

La celebración fue muy emotiva y sencilla, queriendo rescatar la centralidad de nuestra vida religiosa y misionera, pero a la vez muy solemne porque cada momento fue preparado con mucha dedicación. El maestro de ceremonia, Pablo Go svd, se encargó de cada detalle, la coordinación de la liturgia estuvo a cargo de la Hna Teresita SSpS y los animadores de las diferentes comunidades de la Parroquia de Fátima. Tanto las canciones como gestos, fueron los más sencillos, que reflejaron el tinte misionero de dicha Eucaristía.

Luego de la ceremonia, realizamos en el salón comunitario de la parroquia un compartir entre los asistentes, cantamos, bailamos y celebramos la vida entregada para la misión.

Este ser Hermano Misionero me hace pleno y feliz. Quiera Dios que cada uno pueda sentir, la misma dicha y felicidad en sus comunidades, trabajos y desafíos. Unidos en el Verbo Divino.

Hno. Raúl Acosta svd

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