Alguito sobre la Misión de Verano…

(ARS) Cuando un norteño pronuncia una palabra en diminutivo da la sensación que no está todo dicho y se comprueba en lo concreto. Si es un “ahisito” es señal que son varios kilómetros, si es un “alguito”, se incluye varios elementos entre ello lo afectivo.

Enero es el primer mes del año, de las vacaciones, de lo nuevo… Como cada verano desde el 3 al 20 de dicho mes compartimos una gustosa experiencia de fe en el norte de Argentina, en Jujuy, barrio Alto Comedero.

El proyecto misionero en la parroquia Nuestra Señora de Loreto comenzó en el 2008, en el 2010 llegó a su culminación, con muchas satisfacciones y muchos desafíos por delante tanto para la comunidad parroquial como para la animación Misionera de la provincia Argentina Sur.

La misión de verano es Coordinada en conjunto por los Misioneros del Verbo Divino y las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo. Por supuesto con el aporte enriquecedor de varios jóvenes que dando repuesta el evangelio optan por vivir y compartir la palabra. En este año participaron aproximadamente cuarenta jóvenes provenientes de Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y del mismo Jujuy. Además con la participación de agentes de pastoral locales que realizaban su aporte como auxiliares misioneros para visitas y para encuentros.

La misión dio comienzo con dos días de integración para los misioneros, con dinámicas, reflexiones y un panorama general de las zonas a misionar, esto último fue preparado por los referentes pastorales de cada zona. También un acto cultural con ritmos típicos y danzas de cada decanato de la Iglesia de Jujuy combinado con un poco de historia. El segundo día por la tarde se realizó la celebración de envío con signos propios misioneros y la entrega de la cruz a cada uno. Se asigno como patrones de cada centro a los Santos Arnoldo Janssen y José Freinademetz, las Beatas Madre Maria Helena y Madre Josefa.

Si bien el barrio Alto Comedero crece día a día con nuevos asentamientos y planes de vivienda. En 2008 se crearon cuatro centros de misión que se mantuvieron los tres años. En 2010 se demarcaron específicamente las zonas y barrios a misionar. El criterio de selección parroquial de las zonas de misión era donde no existe una comunidad de fe establecida y donde la comunidad necesita apoyo y animación misionera. Por estos y otros motivos se organizaron estos cuatro centros misioneros. Este año la comunidad parroquial se preparo de manera especial para la misión de verano, organizo y formo los misioneros auxiliares para participar de la misión y los comprometió que sean los continuadores de los procesos comunitarios comenzados en la misiones de verano, en conjunto con las comunidades de hermanas misioneras Siervas del Espíritu Santo y SVD.

Los cuatro centros de misión estaban compuestos por aproximadamente 10 misioneros, en uno de los centros participaba una mama con su hijo de 5 años y en otro un matrimonio con sus dos hijos una de 11 y otro de 8 años. Los jóvenes que participaban en su mayoría, se preparaban para vivir su primera experiencia de misión de verano. Con todo lo que esto significa, los miedos, el extrañar la familia, los amigos etc. Aunque este dolor del comienzo se volvió lágrimas de alegría al final por la experiencia de fe compartida y por todo lo que crecieron juntos en el compartir con otros.

Cada centro misionero elegía sus coordinadores y ecónomo, los religiosos acompañaban al grupo como asesores, con orientaciones y recomendaciones prácticas, además de ver los detalles generales propios de la misión.

A la vez cada grupo misionero organizaba su vida comunitaria, las actividades para cada día, las visitas, los encuentros con niños, jóvenes y adultos etc., etc.

La misión se enmarcaba en la Gran Misión continental asumida por varios obispos en Aparecida. Por este motivo la diócesis de Jujuy ha preparado un tríptico y objetivos específicos para los próximos años. Uno de los principales motivos de las visitas era dejar el tríptico con su explicación en cada familia, además de compartir otros diálogos.

Fiesta de San Arnoldo, fiesta del reencuentro

El día 15 de enero celebramos a San Arnoldo Janssen, un día de fiesta misionera y de encuentro porque desde el comienzo de la misión cada comunidad estaba en su sector. En esta fiesta los misioneros que se reencuentran y comparten sus experiencias vividas hasta ese momento. En este día de celebración nos reunimos todos los misioneros junto a la comunidad parroquial en una plazoleta del barrio en la que se encuentra una gruta de S. Arnoldo. Primero se realizó la eucaristía con la presencia del Padre Obispo Marcelo Palentini, los misioneros svd y las hermanas Siervas del Espíritu Santo. Al finalizar la misa la comunidad parroquial preparó el desayuno: chocolatada y pan dulce.

Al mediodía compartimos el almuerzo en la escuela 455 de ADEP; con familiares de los misioneros de Jujuy y gente de las comunidades misionadas. Por la tarde cada centro de misión que había recibido como patrono uno de los santos o las beatas preparaba una representación de la vida de ellos en relación a algunas experiencias vivida en esos días. Las expresiones artísticas muy creativas y recreativas de la vida y misión de la generación fundadora. Al atardecer cada comunidad volvía con fuerzas renovadas a su centro de misión para dar inicio al último tramo de esta experiencia de fe compartida.

Al finalizar estos pasitos de fe compartida durante tres años en las zonas de la Parroquia Nuestra Señora de Loreto. Es necesario pronunciar una alabanza de Acción de Gracias al buen Dios por el paso por nuestras vidas y la vida de la comunidad que nos recibió. Dar gracias por la disponibilidad de los jóvenes que optaron por vivir esta experiencia. También es importante dar gracias a los cohermanos que nos han acompañado en las misiones cada verano, uno de ellos que estuvo lo tres años el Padre Ramón Ávila; como así también dar gracias a las distintas hermanas Siervas del Espíritu Santo que durante los tres años nos fueron acompañando.

Queda es un gran desafío por lo iniciado en los barrios de la zona y el compromiso de acompañar a la comunidad naciente, siempre con el parámetro de tener “un oído en el pueblo y otro en el evangelio”.

Pedimos que el Espíritu Santo sople con su suave brisa sobre las personas que componen la comunidad Parroquial de Nuestra Señora de Loreto y nos abra el corazón a los signos del Reino para discernir los próximos lugares de misión.

Jorge Zalazar svd – Federico Ríos svd

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