Isidro Gerber SVD

Isidro Gerber SVD (1920-1992)

La respuesta de un misionero

Desde el Volga legendario, muchas familias de origen alemán, tocando Brasil, se radicaron en Entre Ríos y otras zonas. De allí un pequeño contingente, entre los que estaban los Gerber, en carros se dirigieron a Misiones, y sin apuros llegaron a la Picada Africana, hoy Villa Armonía. Aquí nació Isidro Gerber, el 18 de julio de 1920, en un hogar de agricultores formado por trece hijos.

La lucha diaria de esas gentes, abriendo picadas y ganando terreno palmo a palmo, en medio de una selva exuberante, templó el espíritu del futuro misionero. A los 11 años, orientado por el sacerdote Tomala, ingresó al jovenado San José, en Azara. De aquí pasó a Villa Calzada, donde cursó los dos años de espiritualidad en el noviciado; luego filosofía y teología.

El 2 de diciembre de 1945 fue consagrado sacerdote. Chile fue su primer destino misional; allí permaneció durante 17 años, donde los Misioneros del Verbo Divino, desde 1900 se dedican especialmente a la educación y pastoral parroquial. Pasó por varios colegios donde se dedicó a la enseñanza de varias disciplinas, destacándose en Literatura, estilo prolijo y claro, popular, que lo llevó a publicar en Misiones un libro titulado: “El triángulo del éxito”, un resumen de sus experiencias catequísticas.

De regreso a la Argentina, después de unos meses en Encarnación, Paraguay, estuvo en el kilómetro 2, de Eldorado. A causa de una fractura en una pierna, al resbalar de una escalera, pasó meses de convalecencia en Fátima. Luego colaboró en las parroquias de Campo Grande, Aristóbulo del Valle y Cristo Rey de Oberá.

En Oberá refaccionó la casa parroquial y se dedicó a la vez a la pastoral, recorriendo la amplia y pintoresca geografía de su jurisdicción. Su sueño era radicarse un día en Panambí, adonde finalmente llegó como el primer párroco, en el kilómetro 8; movilizó a las comunidades pregonando la unidad, a pesar de tantas diferencias. No hubo sendero que no sintió su caminar lento, pero decidido, movilizándose en un Citroen 3 CV. Durante 13 años atendió con corazón de padre y responsabilidad de pastor esta comunidad tan desparramada y diversa. En los últimos meses una ayuda grande le brindaron las Hermanas Dominicas.

El padre Isidro se caracterizaba por un espíritu abierto, alegre, equilibrado y optimista, a pesar de algunos padecimientos físicos. Apoyó la creación de una escuela para adultos, según el estilo de Adolfo Kolping. Atendió con esmero la marcha de distintos movimientos de Iglesia: cursillos de cristiandad, juventud, familia y especialmente cuidó la catequesis de las doce comunidades que le fueron confiadas.

Se notaba en él un aprecio especial a la Virgen María que protegía y cuidaba de su sacerdocio misionero. Había cumplido 72 años. El Señor lo llamó en la madrugada del 11 de noviembre de 1992. Su muerte conmovió a toda la comunidad que se reunió masivamente para expresarle condolida, su agradecimiento y decirle entre lágrimas, sollozos, cánticos y plegarias: “Hasta encontramos junto a Dios”.

La vida misionera del P. Isidro Gerber fue una respuesta generosa a Dios y un abrazo evangelizador a tantos hermanos de camino.

(Fuente: “100 Años de la Segunda Evangelización en la Tierra Colorada”, Lorenzo Bovier SVD)

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