Desde Crespo, con amor y solidaridad

Uno de los novelistas más reconocidos de Rusia, Leo Tolstoy, dijo una vez que “el único sentido de la vida es servir a la humanidad”. En línea con la invitación de nuestro Papa Francisco “Hagan lío”, un grupo que se denomina la Divina Misericordia de Jesús y María de Crespo, Entre Ríos, estaba haciendo una gran campaña solidaria para con la gente de Rivadavia Banda Sur, un pequeño pueblo de 3.000 habitantes aproximadamente, que pertenece a la provincia de Salta, situado cerca de la frontera de la provincia del Chaco, en el que algunos de nuestros hermanos Wichis (etnia aborigen) está viviendo.

La situación en Rivadavia es bastante deprimente, el lugar es semiárido y desierto con poca variedad de plantas o árboles. Pueden sobrevivir en su mayoría cactus o árboles con espinas. El agua es un gran problema, pues no llueve a menudo en esa zona y la fuente de agua más cercana está a unos 100 km. Hay dos grupos de personas que conviven en Rivadavia: los criollos y los wichis. Mientras que los criollos construyen sus casas en su mayoría en el centro del pueblo, la mayoría de los wichis viven alrededor donde la situación es más difícil. Para atender las necesidades espirituales de la gente hay algunos pequeños templos de los evangélicos y los adventistas. La Iglesia católica, que pertenece a la diócesis de Orán, está siendo atendida por el Padre Jorge Tomé de Buenos Aires, que se ofreció para trabajar allí hace 3 años.

Nosotros visitamos ese lugar por tercera vez. En diciembre del año pasado (2013), llevamos una buena cantidad de ropa y alimentos, especialmente para los wichis que estaban más afectados por la situación de pobreza. Algunos de ellos viven en casas de barro y palos mientras tratan de sobrevivir criando cerdos y cabras, sin embargo, debido a la falta de alimento adecuado, crecen delgados y desnutridos.

En agosto pasado, junto con tres personas de buen corazón de Crespo, Fernando Prediger, Mario Goette y Horacio Ruhl, nuevamente fuimos hasta Rivadavia, otra vez con un camión y camioneta con más cantidad de alimentos y medicamentos de generosos donantes y amigos del grupo de la Divina Misericordia. Estuvimos allí por 5 días ayudando al Padre Jorge y a algunos laicos para distribuir las cosas a los wichis. Entregamos también bastante cantidad de medicamentos al único hospital en esa zona, para que ellos también puedan proporcionar los medicamentos adecuados a sus pacientes, especialmente a los niños.

Mi experiencia en Rivadavia como nuevo misionero aquí en Argentina, me permitió contemplar la importancia de la solidaridad. También esta campaña que hacemos junto con el grupo Divina Misericordia me ayuda a darme cuenta de que todavía hay “buenos samaritanos” que nos rodean; lo único que tenemos que hacer es encontrarlos e invitarlos a unirse en nuestra misión para ayudar a los más pequeños y a los marginados de nuestra sociedad. Por ahora, estamos comenzando a recoger algunas donaciones nuevamente, para nuestra próxima visita a Rivadavia.

Por favor únanse a nosotros en sus oraciones, para que podamos continuar esta misión con nuestros hermanos que allí están sufriendo. Gracias.

Juan Marcos Veloso svd

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