Mario Schmidt SVD

+ 06.01.2015 (1938-2015) / 38-57-59-64-65


Mario Juan Schmidt
nació el 06 de febrero de 1938 en General Alvear, Entre Ríos, hijo de Pablo Schmidt y María Kranewiter. Su familia, compuesta por sus padres y seis hermanos, vivió en Villa Seguí, Entre Ríos.

En el año 1957 ingresa al Noviciado en Rafael Calzada, Buenos Aires. El 01 de marzo de 1950 profesa sus Primeros Votos en Esperanza, Santa Fe y el 01 de marzo de 1964 profesa los Votos Perpetuos en Rafael Calzada.

El 15 de Agosto de 1965 es ordenado Presbítero en Rafael Calzada. Su primer destino misionero es Colombia, Provincia que hacía pocos años se había conformado, allí permaneció prestando servicios de pastoral parroquial entre los años 1966-1973.

En el año 1973 regresa a Argentina, es asignado a la Parroquia Ntra. Sra. de Guadalupe de Buenos Aires donde se desempeña, los dos primeros años, como Vicario y desde 1975 hasta 1985 como Párroco.

Luego es destinado al Pueblo San José, Colonia II de Coronel Suárez, presta sus servicios como Párroco de la Parroquia San José entre los años 1985 y 1990. Desde 1990 a 1993 es Párroco de la Parroquia Espiritu Santo de Godoy Cruz, Mendoza.

Tras estos largos años de ministerio parroquial, se le solicita que asuma como Director de la Editorial Guadalupe, cargo que ocupa entre 1993-94. En el año 1995 es trasladado como Representante Legal y Director Espiritual del Instituto José Manuel Estrada a Rafael Calzada, trabajo que realiza hasta el año 1999.

En el año 1999 nuevamente retoma el apostolado parroquial y esta vez es designado párroco de la Parroquia Ntra. Sra. del Carmen de Tunuyán, Mendoza. En el año 2003 pasa de Tunuyán a Godoy Cruz donde de nuevo fue párroco hasta el año 2008.

A partir de la unificación de las provincias ARN y ARS, en 2008, se le pide al P. Mario que sea el responsable de la Casa Provincial. Gracias a su disponibilidad, que siempre lo caracterizó para acudir a donde hacía falta, presta este humilde pero valioso servicio hasta el año 2012.

En el año 2012 regresa a Pueblo San José para atender las Parroquias de las Colonias I y II de Coronel Suárez hasta noviembre del 2014 cuando su estado de salud urge que sea trasladado al Hogar San Javier donde se le brindó la asistencia médica y los cuidados necesarios hasta su último día.

En el día de la Epifanía del Señor, 6 de enero de 2015, el P. Mario Schmidt fue llamado al Reino de la luz eterna para contemplar cara a cara a nuestro Creador. En horas de la tarde, cuando se notó una fuerte descompensación, fue trasladado a una clínica cercana del Hogar San Javier donde falleció a las 21:00 hs. aproximadamente.

El P. Mario siempre fue reconocido como una persona muy capaz intelectualmente, brindó colaboración en las publicaciones de la Editorial Guadalupe, ya sea como autor o como editor. Muchos laicos, cohermanos y religiosas, le recuerdan por su claridad y profundidad para exponer temas bíblicos, para preparar sus reflexiones en las liturgias y retiros, muy esmerado y cuidadoso en la catequesis y planificación pastoral.

Damos gracias por su persona, su vocación religiosa-misionera, su ministerio y por todo el bien sembrado en estos casi 50 años de sacerdocio en tantos lugares de Argentina y en Colombia.

Muchos han gustado de su compañía y amistad, de sus sabios consejos y de su solicitud pastoral, en todo ello ha manifestado el amor y la bondad del Padre Dios, quien ahora lo acoge en sus brazos.

Que la estrella de Belén que guió a los sabios de oriente al encuentro del Niño Jesús, sea la luz que le conduzca hacia la patria celestial.

Etiquetado .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

4 Respuestas a Mario Schmidt SVD

  1. Emilio Suffern Quirno dice:

    Querido padre Mario, nunca olvidaremos tu ímpetu, tu devoción y apego al evangelio. Tu austeridad ejemplar y tu carisma para para congregar laicos y sacerdotes. Podríamos seguir con los elogios pero basta con decir que fuiste una persona muy importante y providencial en la vida de nuestra familia. Siempre te llevaremos en nuestros corazones. Familia Suffern.

  2. Luis Fernández dice:

    Al Padre Mario lo recordamos, recién llegado de su destino misional en Colombia, a la parroquia porteña verbita, rebosante de entusiasmo evangelizador. Su predicación fogosa resonaba fuertemente en las naves de la Basílica del Espíritu Santo en la Misa de jóvenes de las 20:00.

    Su curato en Guadalupe, todavía siendo muy joven, entre los difíciles años 1975 y 1985, se distinguió por una impronta apostólica vigorosa, por un tenaz y perseverante esfuerzo por construir una comunidad cristiana fraterna y apostólica. Quiso que, en Guadalupe, el órgano de tubos fuera restaurado a nuevo y su gran celo por la Casa del Señor se concretó en importantes obras de renovación de la Basílica del Espíritu Santo. Consultando a los expertos y cuidando de que todo mantuviera una armonía iconográfica, se construyó el nuevo presbiterio y el nuevo altar, reemplazando el antiguo tarimado de madera.

    Lo recordamos con su recia austeridad (no proclamada sino vivida), su referencia permanente al Evangelio y su obediencia a la Iglesia, expresada en su voto religioso a la Congregación y al Obispo. Tenía un natural don para convocar y aunar a hombres y mujeres -jóvenes y adultos- de grandes cualidades humanas. Respetó escrupulosamente a los laicos, siendo un hombre de vanguardia en la concreción de la “teología del laicado”. La Acción Católica parroquial, bajo su gobierno, fue descollante.

    Lo recordamos con su habitual gracia campechana, fresca y transparente, nacida en sus queridas cuchillas entrerrianas. Lo recordamos en su cuidadosa preparación de los pensamientos espirituales y predicaciones a la multitud de grupos, asociaciones y áreas parroquiales, con palabras de profunda raigambre evangélica.

    Lo recordamos en su confesonario, y en sus múltiples compromisos sacerdotales que realizaba con renovada pasión evangélica. Lo recordamos en su Misa diaria, que era como su “respiración” y gloria, donde ponía todo de sí.

    Lo recordamos con una expresión del fundador de los Misioneros del Verbo Divino, que el párroco de Guadalupe solía repetir: “Cuando el Espíritu Santo sea invocado y adorado, Él glorificará a la Iglesia en la unidad de un solo rebaño bajo un solo Pastor”.

    Querido Padre Mario: gracias por su ejemplo de vida religiosa y sacerdotal, por su silencioso trabajo de fiel obrero de la Mies. Resuena en usted la perícopa evangélica que resalta la fidelidad de los buenos trabajadores de la Viña: “Ven, siervo bueno, porque fuiste fiel en lo poco y en lo mucho que se te pidió, entra a participar del gozo de tu Señor”.

  3. Sergio Candia, svd dice:

    P. Mario descansa en paz. Mis oraciones por ti.

  4. Diac. Miguel Lucero. Arquidiocesis de Mendoza dice:

    Querido Padre Mário, siempre estarás en mi corazón, siempre tendré como riqueza invaluable tus sabios consejos y el don de tu compañía cuando apoyaste mi camino hacia el Diaconado Permanente. Gracias por todo lo que distes de corazón, don de Dios donado a su pueblo mendocino.

Dejar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.