Diálogo entre fe y cultura

Experiencia misionera de Arturo Barrios en Australia

Arturo Barrios (con sombrero), misionero en Australia

Mi experiencia misionera se sitúa en el territorio desértico de Australia. Un 80% de la población aquí es nativa: la comunidad Arrente, que ocupa unos 1.500 km a la redonda de donde yo vivo. Yo estoy en Alice Spring, en la única parroquia del pueblo llamada Nuestra Madre del Sagrado Corazón. Desde aquí visitamos las 16 comunidades católicas y cristianas Arrentes. La comunidad más lejana se encuentra a unos 300 km por camino de tierra. Con una camioneta 4×4 vamos preparados para acampar una o dos noches antes de volver.

Las comunidades Arrentes poseen una gran espiritualidad y devoción a lo sagrado, ellos dedican días de duelo a sus muertos y celebraciones funerales de 2 a 6 horas. La familia es el lugar privilegiado para todas las edades. Las madres, abuelas e hijas, viven en las mismas casas junto a sus hijos e hijas. Otros elementos que los unen son su lengua y sus celebraciones de iniciación a la vida adulta, aunque la vida urbana occidental sigue afectando su tradición, cultura y estilo de vida. Ellos están viviendo la experiencia colonial que nuestras comunidades en América Latina vivieron los siglos pasados.

Problemas como alcoholismo, drogadicción, violencia familiar y suicidios, crecen día a día. Y con ellos la exclusión y el racismo aún existen por parte de la gente occidental. Por ejemplo, en la cárcel de Alice Springs, el 90% de los internos provienen de las comunidades Arrentes, mientras que quienes trabajan en la cárcel como seguridad y otros servicios, son gente blanca. Otro ejemplo de racismo es que estos pueblos aún no han sido reconocidos en la constitución Australiana. Por estos hechos, ellos se empobrecen y pierden su identidad y sentido de nación.

En el centro de diálisis que visito una vez por semana, el mayor número de pacientes son de comunidades Arrentes. El problema renal sigue en aumento debido a la cantidad de azúcar y el modo de alimentación urbana. Alcohol y comida chatarra son los principales causantes de este problema de salud. La vida misionera en Alice Springs es mezcla de dos culturas y esto genera una tensión constante entre un estilo de vida y otro. La reconciliación aún es una realidad por construir y por esto, nuestra presencia misionera tiene sentido, en cuanto que el mensaje de fe permite un diálogo entre fe y cultura para entablar un modo nuevo de relacionarnos.

Arturo Barrios
Estudiante PFT-SVD

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