La Juntada Teológica

“En el diálogo estamos especialmente comprometidos en solidaridad que no tiene una comunidad de fe o que son buscadores de fe, con aquellos que son pobres y marginados, con los que pertenecen a culturas diferentes y con quienes son de distintas religiones e ideologías”. (XVI Capítulo General)

A partir de este párrafo que nos brinda el XVI Capítulo General, en “El Diálogo con el Verbo”, queremos compartir una enriquecedora experiencia vivida en la “Juntada Teológica de Jóvenes” vivida los días 4, 5 y 6 de junio pasado, en la Ciudad de Alta Gracia Córdoba (Argentina).

Esta tercera “juntada” tubo como lema “Al Dios desconocido” (Hch.17, 23), en este texto se expresan varios desafíos referentes a la misión, a la fe, a la evangelización y la espiritualidad contemporánea. “Al Dios Desconocido”, proclamaba el altar ateniense… y desde ahí nos preguntábamos en nuestro hoy: ¿Qué proclaman nuestros propios altares? Los de nuestra fe, los de nuestras Iglesias, culturas… y ¿Cómo respondemos al compromiso misionero y pastoral de anunciar la Buena Nueva de Jesucristo? Estas y otras tantas preguntas nos invitaban a un diálogo desde nuestra experiencia de fe y desde ahí intercambiar ideas, y llevarnos tal vez, a aquellas nuevas preguntas que surgen del compartir nuestras experiencias de vida, desde diferentes provincias  y países, nos unimos en la Palabra, en la amistad y en el Espíritu.

Nos hemos convocado un gran número de jóvenes, pertenecientes a “iglesias” cristianas de diferentes nominaciones (anglicanos, bautistas, hermanos libres, menonitas, católicos y otras denominaciones de iglesias cristianas pentecostales).

En esta “juntada ecuménica” hemos participado nueve jóvenes verbitas: Pedro Ríos y Carlos Ferrada, de la casa de formación “San José Freinademetz” (B° Remedios de Escalda). Miguel Moura, Miguel Armada, Mario Selvan, Mariano Montero, Federico Ríos, Jorge Gómez y Darwin Loro, de la casa de formación “La tienda del Verbo”.

Este encuentro ha tenido un gran significado para nosotros, por el sólo hecho de entender que nuestra misión desde el diálogo profético busca la comprensión mutua y al mismo tiempo comparte y da testimonio de fe de el Cristo reconocido en las diversas formas de vivir en el seguimiento de Jesús en las iglesias.

El objetivo de estas “juntadas” es propiciar el espacio de diálogo con el otro/a y desde ahí enriquecernos.

Hubieron tres (talleres) momentos claves donde se nos invitaba a mirar y compartir:

1- “¿La institución como puente de la fe o la fe como puente entre las instituciones?” Una mirada desde la perspectiva sociológica actual y desde ahí descubrir este diálogo de Dios con el ser humano, respetando su lenguaje, tradición, esquemas culturales e instituciones sociales… Desde algunos textos bíblicos seleccionados por los expositores, nos invitaban a dialogar y compartir en torno un par de preguntas (¿cómo hacemos para que lo que nos separa sea los que nos una?¿puede un individuo conocer a Dios por si solo?…) que hicieron de la jornada un grato momento.

2- Otro de los talleres fue más bien Bíblico, toda una mirada del “inmigrante Pablo predicando en la Ciudad de Atenas”, una jornada intensa mirando y descubriendo cómo desde la experiencia del Apóstol Pablo, que igual que nosotros, no conoció “al Jesús Histórico”, sino al Jesús comunicado a través de las diferentes comunidades, que supo darlo a conocer a otros/as. Y desde esta perspectivas, compartíamos nuestras experiencias de Diálogo desde la propia experiencia de Jesús en el Encuentro con la Samaritana (Jn. 4, 1-43), descubriendo aquellos rasgos significativos de nuestra vida misionera hoy.

3- Un nuevo espacio del encuentro fue más de testimonial, y aquí nos enriquecíamos con la experiencia del Cacique Rafael Mansilla, Pastor y traductor bíblico de la comunidad “Toba qom”, que desde su propia identidad nos invitó a mirar y ver cómo descubrimos a Dios presente en todas las culturas, y a la vez, la manera de anuncio de esta Buena Nueva.

Los tres momentos han sido disparadores, de encontrarnos en pequeños grupos donde cada uno compartíamos distintos puntos de vistas y que nos llevaban a seguir buscando aún más, caminos de encuentros.

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Hemos participado nueve jóvenes verbitas: Pedro Ríos y Carlos Ferrada, de la casa de formación “San José Freinademetz”. Miguel Moura, Miguel Armada, Mario Selvan, Mariano Montero, Federico Ríos, Jorge Gómez y Darwin Loro, de la casa de formación “La tienda del Verbo”.

Expresiones y sentimientos que hemos vivido antes, durante y después de del encuentro en “La Juntada ecuménica”

¿Qué aprendimos como verbitas de nuestros compañeros de diálogo?

A admirar la grandeza de Dios presente en tantos jóvenes en búsqueda de un “un Dios desconocido”, o de un nuevo rostro de Dios que nos revelan y hacen palpar los miembros de otras iglesias.

A enfrentar los desafíos de compartir la vida, a través de la apertura, la escucha y el diálogo; el juego y del servicio; a sentir el Espíritu presente en la vida y en la acción de tantos jóvenes que trasmiten la alegría y el gozo de saberse parte de la construcción del Reino de Dios.

Nos gustó la apertura y la sencillez al compartir, nos hemos sentido parte de la diversidad y pluralidad de jóvenes provenientes de diferentes lugares.

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¿Qué aportamos?

Un pequeño grano de arena con nuestra presencia, desde nuestra opción de vida, una presencia concreta como comunidad integrada por diferentes países y culturas, construyendo así, otra forma de ser iglesia católica, desde nuestra opción de vida como religiosos misioneros.

La presencia de nuestro carisma internacional y las dimensiones acentuadas en nuestra comprensión de la misión como diálogo-profético, encarnado en las diversas culturas y en solidaridad con los excluidos.

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¿Qué descubrimos juntos en la experiencia de Jesús?

Hemos descubierto la presencia de Jesús y la acción del Espíritu en la diversidad, en el trabajo en conjunto y en la acción colectiva realizada por tantos jóvenes presentes en el encuentro.

Hemos descubierto que al salir al encuentro, al estar abierto al diálogo y al participar de diferentes encuentros, nos fortalece y enriquece la vida misionera. Al mismo tiempo, nos interpela y nos desafía a salir de nuestros “cómodos mundos” y a compartir la vida con los demás, con lo diverso, lo diferente y lo desafiante.

Que el seguimiento de Jesús encarnado es amplio, desafiante, pero motivador para construir en comunidad el Reino de Dios, consolidando y unificando fuerzas, potenciando las capacidades individuales, comunitarias y grupales presentes en todas las iglesias, a partir de los diferentes carismas y virtudes presentes. En la diversidad de carismas podemos enriquecer el caminar.

Entendemos que como comunidad misionera, estamos llamados participar y a sentirnos parte de la diversidad, y esto solamente se da a través de la apertura, el diálogo y el compromiso, desde el amor de Dios, como lo han hecho nuestros Santos Arnoldo Janssen y José Freinademetz, y muchos otros, quienes los han precedido.

Jorge Gómez svd

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