La lógica de Dios frente a la lógica de lo humano

YO ESTOY AQUÍ (29º Domingo B, Mc 10,35-45)

Por Aureenhor Nercua svd

En las lecturas de hoy reflexionamos el significado de la grandeza del Reino, es decir, quién es grande a los ojos de Dios. Es por eso que en el evangelio, Jesús nos presenta una vez más, que la lógica de Dios es diferente a la lógica del mundo.

En la lógica de los hombres, los vencedores son aquellos que toman el mundo al asalto con su poder (podría pasar en la política y en la iglesia), con su dinero, con su ansia de triunfo y de dominio, con su capacidad de imponer sus ideas o su visión del mundo; son aquellos que impresionan por la forma de como visten, por su ostentación física, su astucia, sus brillantes destrezas humanas. Para ello sacrifican valores humanos y cristianos para conseguirlos. Eso es contrario a la lógica de Dios, porque los vencedores son aquellos que, aun viviendo en la humildad y en la sencillez, saben hacer de la propia vida un don de amor a los demás; son aquellos que con sus actitudes de servicio y de entrega, aportan al mundo un mayor valor de vida, de liberación y de esperanza. Es por eso que tenemos que estimar siempre los valores humanos y cristianos.

Ahora, ¿cuál es el desafío? Jesús nos invita a no dejarnos manipular por nuestros proyectos personales y sueños de ambición, de poder y de grandeza, sino hacer de la vida un don de amor y de servicio. Es en el amor y en la entrega de quien sirve humildemente a los hermanos, en donde somos instrumentos de Dios, ofreciendo a los hombres la esperanza, la misericordia y la vida verdadera.

Por eso nos preguntamos hoy, ¿me dejo conducir por la lógica de Dios o por la lógica de los hombres? Cada uno debe establecer sus prioridades y hacer una elección.

P. Aureenhor  Capuyan  Nercua SVD
Parroquia San Cayetano, Palpalá – Jujuy.

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