Mariano Zakowicz svd

+ 16.07.2016 (1933-2016) / 33-54-56-61-61

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Mariano Andrés Zakowicz, hijo de Carlos Zakowicz y de Alejandra Zaleski, nació en Azara, Misiones, el 17 de noviembre de 1933. Ingresa al Seminario Menor en Azara en el año 1947. En Rafael Calzada realiza el noviciado en el año 1954, el 1 de marzo de 1956 realiza sus primeros votos y el 1 de marzo de 1961 emite sus votos perpetuos; el 15 de agosto de 1961 recibe la ordenación sacerdotal.

En el año 1962 es enviado a Chile para estudios en formación catequética, tras una breve estadía en Villa Allende, Córdoba. En el año 1963 es destinado al Colegio San José de Esperanza, Santa Fe, para ejercer la docencia y acompañar en el Seminario Menor hasta el año 1974.

Entre los años 1975-76 sirve como cura párroco en la parroquia Ntra. Sra. de la Merced de Seguí, Entre Ríos; de allí es trasladado a Diamante, Entre Ríos, donde también se desempeña como párroco de la parroquia San Cipriano, hasta el año 1981.

En febrero de 1981 es nombrado párroco en la parroquia Ntra. Sra. de la Merced de Tostado, Santa Fe, allí permanece hasta que en el año 1990 se le solicita la atención pastoral como párroco en la parroquia Cristo Rey de Córdoba.

En Córdoba desarrolla su ministerio hasta el año 2000, donde tras pasar algo más de un año nuevamente por Tostado, es asignado como primer párroco de la parroquia Ntra. Sra. de Loreto de Alto Comedero en Jujuy (2001-2006). Desde 2007 hasta 2011 permanece en Alto Comedero, entonces como vicario parroquial.

En el año 2011, por su estado de salud y necesidades de cuidados más delicados, es llevado al Colegio del Salvador de Jujuy, donde inicia el tratamiento oncológico hasta que se considera la conveniencia en el año 2012, que sea trasladado al Hogar San Javier de Rafael Calzada, Bs. As., para atenderlo ante los requerimientos de su enfermedad.

Allí vivió hasta sus últimos días, cuando el sábado 16 de julio de 2016 en horas de la tarde, memoria de Ntra. Sra. del Carmen, a los 82 años de edad es convocado definitivamente por el Padre Eterno a su presencia.

Durante su enfermedad sorprendió a todos cómo llevaba adelante los tratamientos, que los realizaba con entereza y pasión, aun sabiendo que el mal avanzaba hasta que no había mucho más que hacer por su precarias condiciones orgánicas.

Su salud física fue dando signos de un progresivo deterioro y con docilidad y humildad asumió esta etapa de su vida con buen ánimo, gratitud y poniendo toda la fuerza de su voluntad y espíritu para llevar su cruz. Esta parte de su vida misionera lo unió más a Jesús, que ofreciéndose a Dios en el dolor alcanzó la salvación de todos los hombres. Como lo expresan nuestras Constituciones: “En la paciente aceptación de las limitaciones se completa nuestra conformación a Cristo, y se acrecienta nuestra esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva”. (413)

Agradecemos su vida y testimonio que fue todo un gesto de entrega y generosidad; en las comunidades donde pasó lo recuerdan como un hombre amable, sencillo, austero y muy cercano a todos. En su corazón grande y noble muchos encontraron un amigo, un hermano, un padre y pastor. Con su palabra simple y cálida anunciaba el Evangelio de modo que todos comprendían; se esforzaba para construir comunidad entre vecinos en solidaridad y servicio con sus innumerables gestos fraternos.

Como hombre fanático del “rojo vivo” (Independiente) que siempre lo vistió y lo llevó consigo, es memoria de la pasión con que vivió su vocación religiosa-misionera tanto en las horas de su arduo apostolado como en las del silencio de su enfermedad.

El P. Mariano ha sido un gran misionero, muchos lo hemos visto caminando o en bicicleta, visitando los barrios, las familias, los enfermos, las escuelas, allí donde se lo llamaba. Su vida ya era un mensaje que como testigo anunciaba al Verbo que se hizo uno con nosotros. Ahora ha finalizado su peregrinación y puede descansar como discípulo junto a su Maestro y Señor, quien le tiene preparada la mesa del banquete del Reino.


Anécdotas del P. Mariano

160716bHablar del P. Mariano es hablar de un ‘gran misionero’, un sacerdote que mostró siempre su humildad, en el vestir y en el obrar. Usaba siempre su camiseta roja (hincha del club de Independiente), sus alpargatas gastadas y se trasladaba en su bicicleta. Recorría todos los sectores de la comunidad tratando de detectar familias con necesidad de ayuda. Siempre fue muy desprendido de las cosas materiales y muy amigo de los niños. Cuando hacía sonar el timbre de su bicicleta, los niños sabían que pasaba el P. Mariano y corrían a su encuentro.

Una vez le dieron doce empanadas para que comiera y él preguntó, como siempre lo hacía: ¿Ahora son mías? Sí, padre. ¿Entonces yo puedo hacer lo que quiera con ellas? Sí, padre, le respondían. Y apenas llegó a la esquina, tocó el timbre de su bicicleta y los niños se amontonaron. Él, entonces, tomó las empanadas y se las repartió.

Los laicos lo querían mucho y le consiguieron una pensión. Él la aceptó y dijo: ¿El dinero de la pensión es para mí? Sí, padre. Bueno, gracias. Al tiempo nos enteramos que cuando cobró su pensión llegó a la casa parroquial con muchas bolsas de mercaderías. Los sacerdotes le dijeron: Mariano, ¡cuánta mercadería! pensando que era para ellos. Pero el P. Mariano respondió: Lo que pasa es que hay tantas familias con necesidad y no sé si me alcanzará para todos.

En otra oportunidad le regalaron un celular y, como siempre decía, preguntó: ¿El celular ahora es mío? Sí, padre, es para que estemos comunicados. Pasado un tiempo nos enteramos que había vendido el celular y con el dinero compró mercaderías para los más necesitados.

Para el día del amigo, en el barrio de Atsa le dieron una sorpresa. Lo invitaron para que celebre una misa en una placita y luego de la misa un concejal le hizo entrega de un decreto por el que se imponía el nombre de P. Mariano Zakowicz a dicha placita. Con mucha emoción dijo: Ahora que tengo este espacio, si alguien no tiene dónde vivir puede hacerlo aquí, no? Todos se rieron de su ocurrencia.

Un día fue al barrio Tupac Amaru (Jujuy) y llevaba su Biblia en la bicicleta. Visitó algunas familias del sector, cosa que solo a él le permitían, y le robaron la Biblia. Al enterarse Milagros Sala, lo hizo llamar y le preguntó qué quería que hiciera para reparar el robo, y él le dijo: Podríamos construir un templito, sería muy importante para el barrio. Así fue y hoy ese templo lleva el nombre de Ceferino Namuncurá.

Celebraba las misas en las casas, en un patio, en la calle. En una oportunidad celebró la primera comunión en un descampado, bajo un árbol, y decía: Dios también está afuera del templo, en la naturaleza.

Muchas son las anécdotas que se pueden contar de este gran misionero, que dejó con su ejemplo de vida, una imagen de cómo son los Misioneros del Verbo Divino. Él nos enseñó que la misión no sólo se realiza en verano o en invierno, sino que somos misioneros a tiempo completo, que amar a Dios es amar al hermano y ver por sus necesidades, y lo más importante de ser discípulo es mostrar a Dios con las obras que realizamos, sin intereses mezquinos, tan solo que nos mueva el amor a Dios uno y trino.

Con mucho cariño, Marcos y Claudia


Al padre Mariano

Llegaste al barrio un día
por la tarea encomendada
Dios mismo te lo anuncio
allá en tierra colorada.

Y aquí estás junto a nosotros
donde hace nido el Cacuy
en Atsa del comedero
de la ciudad de Jujuy.

Sos un obrero incansable
llegar a Dios es tu meta
tú vas anunciando el Reino
montado en tu bicicleta.

Diocito estará encantado
por tan inquieto peón
calle arriba, calle abajo
trabaja hasta la oración.

En momentos se te ve
cuesta arriba trajinando
bajo el sol y lleno de tierra
las ovejas rejuntando.

Con tu gorra colorada
vas saludando a la gente
hincha de Dios en la tierra
saguero de independiente.

Aquí mi verso termina
quizas se me fue la mano
sólo quería saludar
al padrecito Mariano.

(La china jujeña)

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2 Respuestas a Mariano Zakowicz svd

  1. Gracias Mariano por tu enseñanza a través de testimonio de austeridad, humildad, paciencia, compromiso y entrega. Te recordaré siempre por tu ejemplo de vida que en lo personal me marcó para siempre. Descansa en paz querido hermano.

  2. Armando dice:

    Un grande, la SVD ha perdido un maestro. Gracias por todo. Jamás olvidaré cuando con su llavin me daba un golpe en la cabeza y me decía “bestia”, cariñosamente por supuesto. Era una gran persona, su único defecto haber sido hincha de Independiente. Gracias Mariano, permanecerás en el corazón de todos.

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