Dios siempre nos escucha

YO ESTOY AQUÍ (17º Domingo C – Lc 11,1-13)

Por Ian Nercua svd

Las lecturas de este domingo nos hablan de la oración, y nos hablan de varios tipos de oración. Contiene esa oración que Cristo nos enseñó, el Padre Nuestro. Es una oración que Jesús nos dejó y está contenida en varias formas. La primera parte está referida a la oración de alabanza, cuando Jesús dice, “Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre”. La segunda parte es la oración de contrición, para pedir perdón por nuestras faltas, “Perdona nuestras ofensas”. Y la tercera es la oración de petición, “Venga tu Reino. Danos hoy nuestro pan de cada día. No nos dejes caer en tentación”.

Reflexionemos sobre la última parte del Padrenuestro, cuando Jesús nos dice, “Pidan y se les dará”. Pero ¿Qué significa esto? ¿Dios nos dará todo lo que pidamos? Si nuestra repuesta es si, es porque a veces sentimos o nos “parece” que Dios no respondiera nuestras oraciones o que no nos ayuda. Pero la repuesta correcta es no, como Padre infinitamente sabio y bueno que es, que nos da lo que realmente necesitamos y no lo que creemos necesitar. No nos da lo que le pedimos, sino lo que nos conviene. Y no nos da lo que le pedimos, porque nuestra petición -la mayoría de las veces- no coincide con su voluntad, porque solamente están enraizadas en nuestros deseos personales.

En el mundo del llamado “poder mental” o de la “metafísica” se insiste en que el hombre exija a Dios la satisfacción de sus deseos. Se tiende a confundir “bienestar” con el “bien” que es Dios y su voluntad. Además, se pretende dar órdenes a Dios para tratar de lograr la propia satisfacción, lo que nos provoca, lo que deseamos, y no precisamente las “cosas buenas” que Dios nos quiere conceder, que no siempre coinciden con nuestros deseos y planes.

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Por eso es muy importante tener conciencia cómo el Señor nos enseña a rezar: “Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el Cielo”. Nuestra oración de petición debe estar sujeta a la voluntad de Dios, como rezamos en el Padre Nuestro: “Hágase tu voluntad”, porque su voluntad va siempre dirigida hacia el mayor bien para cada uno de nosotros, sus hijos. Y nuestro mayor bien es nuestra salvación eterna; todo en la sabiduría divina va dirigido hacia nuestra meta eterna, no hacia metas terrenas. Y, lamentablemente, la mayoría de nuestras oraciones van dirigidas hacia metas terrenas.

Así que, no nos equivoquemos, Dios siempre responde nuestra oración, pero no siempre en la forma como nosotros deseamos. Nuestra oración siempre es escuchada por Dios, pero no siempre nos da lo que queremos, en cambio nos da lo que necesitamos. Debemos persistir en la oración, poniendo nuestras necesidades ante Dios.

Ian Nercua svd
Parroquia San Cayetano, Palpalá – Jujuy


Recursos para acompañar la reflexión bíblica de esta semana

Servicio Bíblico Latinoamericano (Lecturas y comentarios para toda la semana, para descargar en formato de texto)
Reaprender la confianza (José Antonio Pagola)
Padre celeste de mi ser terrenal (Fray Marcos)
Jesús, maestro de oración (Vicente Martínez)
Regateo e insistencia (José Luis Sicre)
Sólo le pido a Dios (Dolores Guzmán)
¡Un segundo! (Video semanal – Quiero ver)

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