La verdadera riqueza

YO ESTOY AQUÍ (18º Domingo C – Lc 12,13-21)

Por María Amelia Vilca

En el Evangelio de este domingo Jesús nos presenta la parábola sobre el hombre rico insensato que sólo se dedicaba a atesorar riquezas, pensando disfrutar largos años de buena vida con ellas. Depositar la esperanza y la confianza en las riquezas es una de las actitudes más comunes de la actualidad y representa la eterna tentación de todo pueblo y toda persona que alcanza cierto nivel de bienestar, de creer que ya no necesita de Dios por tener cubiertas las necesidades materiales. Es así como la codicia y el dinero sustituyen a Dios y su protección. Los valores del Reino de los Cielos son reemplazados por los valores que están a la venta, y dependen de quién posee más, y de quién controla estos recursos.

Jesús, en la parábola, nos recuerda que no debemos ser necios ni egoístas, sino que debemos ser capaces de compartir y disfrutar con los demás todo lo que tenemos, porque ¿de qué nos servirá toda la riqueza al final de nuestra vida? La muerte es una llave importante para redescubrir el sentido verdadero de la vida ya que relativiza todo, pues muestra lo que perece y lo que permanece. Quien sólo busca tener y olvida el ser, pierde todo en la hora de la muerte.

290716También podemos reflexionar sobre el tiempo y la importancia de atesorar para el cielo. Debemos de tomar cada instante del tiempo como una oportunidad que Dios concede para hacer algo por Él. Nos anima a “invertir”, cada segundo, en algo constructivo, en algo que asegure, además, la vida eterna. Nos pasamos la vida queriendo acumular bienes y no pensamos que el mejor tesoro que tenemos es ser hijos de Dios. Tener riquezas es bueno o malo, dependiendo de cómo las utilicemos, y de no dejarnos llevar por la avaricia y el egoísmo.

Desde esta perspectiva, el trabajo en este mundo sólo encuentra su sentido más pleno en cuanto sirve para preparar la vida definitiva. La verdadera riqueza es aquella que se construye a los ojos de Dios, y que el evangelista Lucas nos ha ido presentando los domingos anteriores: la compasión hacia los necesitados, la escucha de la palabra de Jesús, y la oración confiada al padre bueno. La verdadera riqueza entonces, es el amor que viene de Dios y que hace que lo compartamos con los hermanos y que nos ayudemos entre nosotros. Quién experimenta esto, no teme a la muerte y recibe la paz del corazón.

María Amelia Tejerina Vilca
Parroquia San Cayetano, Palpalá – Jujuy


Recursos para acompañar la reflexión bíblica de esta semana

Servicio Bíblico Latinoamericano (Lecturas y comentarios para toda la semana, para descargar en formato de texto)
Desenmascarar la insensatez (José Antonio Pagola)
Las seguridades son una trampa (Fray Marcos)
Cultura del ser y del dar (Vicente Martínez)
Dos sabios ante la riqueza (José Luis Sicre)
Ricos y ricas para Dios (Carmen Soto)
¿Infeliz el que no tenga? (Video semanal – Quiero ver)
Se tú mi riqueza (Video musical – Salomé Arricibita)

Etiquetado .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Comentarios cerrados.