Desde el corazón del barrio hasta la misión en el mundo NO NOS SEPARA UN SIGLO, NOS UNEN CIEN AÑOS

La “prehistoria” del Colegio Guadalupe

A fines del siglo XIX, Buenos Aires era una “Gran Aldea” en tímido crecimiento, y el actual barrio de Palermo, hoy densamente poblado, no pasaba de ser un conjunto de chacras y de quintas, a veces distantes unas de otras, y trabajadas por pocos habitantes. Allí, en zona de guapos y de malevos, casi al borde de una lagunita que se transformaba fácilmente en lodazal cuando llovía, y cerca de una cárcel de mala fama, se levantó en 1890 un pequeño templo dedicado a la Virgen de Guadalupe, fruto de la iniciativa de una señora piadosa, dueña de una de aquellas chacras.

Cuatro años después, la capillita se quedó sin sacerdotes. Justo en ese momento, llegaban a la ciudad, con intenciones de quedarse, dos misioneros alemanes enviados por Arnoldo Janssen… Desde 1889 había Misioneros del Verbo Divino en la Argentina, pero había llegado la hora de iluminar a Buenos Aires con “la luz del Verbo y del Espíritu de gracia”. El objetivo primario era tener en la capital de la Argentina una imprenta para colaborar a través de la prensa con la obra misional.

El Arzobispo de Buenos Aires les ofreció la atención de la capilla y de su zona de influencia. Con su respuesta afirmativa, los padres Guillermo Klocke y Antonio Ernst hicieron que la ciudad de Buenos Aires se convirtiera en el lugar del encuentro entre la Congregación del Verbo Divino y la Virgen de Guadalupe. Los caminos de Dios son inescrutables…

«Hemos venido como misioneros para ayudar a las almas a santificarse y a salvarse», fueron las primeras palabras pronunciadas en la capilla de Guadalupe por el padre Ernst, quien poco tiempo después sería el primer párroco de Guadalupe: palabras que eran anuncio y meta de un camino difícil y apasionante…

“GUADALUPE”, desde entonces, pasa a ser el nombre que identifica al Verbo Divino en Buenos Aires: la Parroquia, la Imprenta, la Editorial. Y pasa a ser también el nombre que identifica a todo un barrio: Tienda Guadalupe, Farmacia Guadalupe, Pizzería Guadalupe, Plaza Guadalupe… Y en el corazón de ese barrio, desde 1903, el COLEGIO GUADALUPE.

1903 – 2003: Nos unen cien años

Desde 1901 funcionaba en el barrio una modestísima escuela promovida por el Círculo Católico de Obreros y dirigida por el misionero verbita Martín Drexl. Esa escuela fue el origen del Colegio Guadalupe, fundado por el entonces Provincial, padre Miguel Colling, en un par de humildes salones contiguos a la capilla, y que comienza a funcionar el 1º de marzo de 1903. Más tarde, el Colegio se instala en la misma manzana que ocupa en la actualidad, compartida con la imponente Basílica del Espíritu Santo, inaugurada en 1907.

Durante las dos primeras décadas el Colegio Guadalupe se dedica sólo a la enseñanza primaria, pero en 1925 -ya dotado de mayor espacio físico- se incorpora la enseñanza secundaria. En sucesivas etapas se va completando la construcción del actual edificio escolar para dar respuesta a las necesidades crecientes de la tarea educativa. En 1971 se abre el Bachillerato en Ciencias Comerciales, que se transforma en Bachillerato Mercantil en 1979. En 1991 se abre el Jardín de Infantes y Preescolar. En 1992 se inaugura la modalización en 4º y 5º año de la secundaria, modalización que se completa en 2003, con tres especialidades: Ciencias Exactas y Naturales, Ciencias Sociales, y Economía y Gestión de las Organizaciones. En 2003, con la primera camada mixta de Bachilleres, culminará también el proceso de convertir al Colegio Guadalupe en un colegio mixto, después de varias décadas de ser sólo de varones.

El Colegio Guadalupe nació en 1903 con 35 alumnos en cuatro grados. Hoy cuenta con alrededor de 190 alumnos en Nivel Inicial, más de 600 en EGB-Primaria, cerca de 480 en Secundaria. Con cien años de historia sobre sus espaldas, en una ciudad y en barrio muy distintos de los de los orígenes, Guadalupe mira hacia el futuro, como un desafío a seguir cumpliendo su lema de “educar en Cristo”, con “libertad y responsabilidad”, a las nuevas generaciones…

Proyecto educativo

El proyecto educativo del Colegio Guadalupe tiene su punto de partida en la vocación misionera que caracteriza a la Congregación del Verbo Divino. A partir de allí, se propone dar testimonio del amor de Dios por los hombres «mediante la fraternidad que buscamos construir entre docentes, padres y alumnos, unida al compromiso de solidaridad que asumimos hacia los más marginados de nuestra sociedad».

Pretendemos ser también un espacio de diálogo, entendido «como una actitud de solidaridad, respeto y amor». Junto con la excelencia académica, buscamos la formación integral, la asimilación crítica de la cultura, la maduración en la fe, la formación de una auténtica comunidad educativa, la estimulación de la creatividad y del espíritu científico, la promoción de la conciencia ecológica y del espíritu democrático. Además, procuramos dar respuesta a las inquietudes vocacionales y vivenciales de nuestros alumnos, ofreciéndoles a ellos y a sus padres un sólido proceso de enseñanza y de formación, que sea una instancia de preparación para la vida y de inserción en la sociedad y en la Iglesia.

Pretendemos cumplir estos objetivos no sólo en el trabajo académico en el interior del Colegio, sino también abriéndonos a la comunidad por medio de diversas iniciativas pastorales y misioneras. A través del Movimiento de Apostolado Guadalupe -agrupación misionera integrada por alumnos, ex alumnos y docentes- desarrollamos desde hace varios años tareas de promoción humana y evangelización en localidades del interior del país; este año el destino fue la localidad de Piñalito, una colonia ubicada en el noreste de la provincia de Misiones, cerca del límite con el Brasil. Al mismo tiempo, en Rafael Calzada, provincia de Buenos Aires, ayudamos a mantener el comedor y trabajamos con los chicos del lugar en la capilla Nuestra Señora de la Asunción; también estamos construyendo, junto con la comunidad local, un nuevo salón comunitario.

Además de la formación religiosa escolar y de las convivencias y retiros que se ofrecen a los alumnos como espacios de encuentro y de oración, promovemos diversos “proyectos solidarios” que son planeados, elaborados y desarrollados por los mismos alumnos. Un grupo de alumnos y ex alumnos participa también de la Noche de la Caridad organizada por el Colegio, miércoles por medio, en las calles del barrio.

Mirando hacia el futuro

En sus cien años de vida, el Colegio Guadalupe vio pasar por sus aulas miles de alumnos, muchos de los cuales fueron luego profesionales universitarios de distinguida actuación, ministros del Gobierno Nacional, magistrados judiciales, oficiales de las Fuerzas Armadas, docentes, comerciantes que en muchos casos instalaron su actividad en el barrio, y -adrede dejamos la mención para el final- no pocos sacerdotes, algunos que se incorporaron a la orden verbita, otros al clero secular o a otras congregaciones.

Esto nos enorgullece, pero por encima de todo nos llena de alegría pensar que de nuestras aulas han salido personas de bien, ciudadanos respetables y cristianos comprometidos. En el balance de este siglo de vida, no sería justo dejar de mencionar a los numerosos y excelentes maestros y profesores -muchos de ellos, en las primeras décadas, sacerdotes y Hermanos de la SVD- que trabajaron en el Colegio.

Miramos al pasado con gratitud y al futuro con esperanza. Al mirar hacia atrás y ver la humildad de nuestros orígenes y la fuerza de los ideales que dieron origen al Colegio Guadalupe, sentimos que no nos separa un siglo, sino que nos unen cien años. Y queremos seguir prestando un servicio educativo que nos una, desde el corazón de nuestro barrio, con la misión en todo el mundo.

Prof. Alejandro Pomar

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Fuente: Revista “Misiones en el Mundo” Nº 54

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