Dejarnos encontrar por Dios

YO ESTOY AQUÍ (24º Domingo C – Lc 15,1-32)

Por María Angélica Bejarano

“Los publicanos y pecadores se acercaron a Jesús para escucharlo”. Jesús para dar respuesta a las murmuraciones de los fariseos y maestros de la ley, les dice estas tres parábolas, “La oveja perdida” (Lc 15,4-7); “La moneda perdida” (Lc 15,8-10); “El hijo perdido”, también llamada, “Hijo pródigo”, “El padre misericordioso” o simplemente parábola “del padre y sus dos hijos” (Lc 15,11-32), como la llama Carlos Mesters.

A partir de estas parábolas quiero rescatar algunas actitudes: perder, buscar, encontrar, felicidad, alegría y festejar con amigos, vecinos. Perder, una oveja, una moneda, perderse en el camino, actitudes que representan a cada uno de nosotros, los pecadores, que nos equivocamos, y muchas veces nos hicieron creer que no hay salvación para nosotros los pecadores, pero muchos de nosotros, que queremos volver con nuestro Padre Dios, queremos dejarnos encontrar por El, y sentir la alegría de ser buscado, y que somos importantes para El, queremos volver a casa, a nuestro hogar, esta alegría de encontrarnos con nuestro Padre Dios, no puede superar el Amor, infinito, inmenso, tierno, misericordioso de Padre y Madre, Dios. Nadie ni nada supera su Amor.

En la primera parábola, Lucas menciona a alguien que pierde a una oveja, ese alguien es responsable de esa oveja perdida, pero también resalta la prontitud que tiene para salir en buscar de su oveja hasta encontrarla.

En la segunda parábola, menciona a una mujer que pierde una moneda, enciende una lámpara, barre y busca cuidadosamente hasta encontrarla. En estas dos parábolas se puede apreciar el cariño, el amor que tiene, tanto el pastor por sus ovejas y la mujer por sus bienes. Este amor mueve a estas personas a buscar hasta encontrar lo más preciado que tienen, su tesoro. Ahora bien, yo me pregunto: usted, mamá, papa´, hermano, hijo, abuelo/a, sacerdote, hermanas, amigo/a, agente pastoral, ¿salió a buscar a aquel que usted perdió?

090916En la tercer parábola “Del padre y sus dos hijos”, quiero resaltar tres actitudes representadas por estos personajes: el padre, el hijo menor, y el hijo, mayor. El padre, representando claramente al rostro amoroso de Dios, padre y madre, justo, compasivo, comprensivo, preocupado, triste por su hijo perdido, y por la actitud del hijo mayor, un padre que olvida fácilmente las equivocaciones de sus hijos, un padre tierno, padre- maternal. Un padre que espera en el camino. Hoy me recuerda a esas madres que se desvelan a la espera de su hijo/a que sale de su casa, y no duermen hasta saber que volvió. Una actitud expectante y al saber que regresó, la alegría es inmensa que hace una fiesta con amigos y vecinos para compartir la alegría.

El hijo menor que se va del lado de su Padre, donde tenía todas sus comodidades y se pierde por el camino, con una vida desordenada, padece hambre y su hambre hace que recapacite, decide volver, se levanta, pide perdón. El hijo mayor no quiere ser parte del festejo de su hermano, es un hijo que actúa con malicia e interpreta la vida de su hermano. Cuántas veces somos hermanos mayores que nos creemos perfectos y santos, criticando a otros en su actuar, prejuzgamos.

“Tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido, y ha sido encontrado”. Volvamos a ser hijos e hijas menores, dejémonos amar por Dios padre-madre, que nos ponga su mejor vestido, que coloque el anillo de la nueva alianza y calce nuestros pies con zapatos nuevos, para caminar por el camino del bien. Y participemos de esta fiesta con mucha alegría. Sólo Él puede darnos vida nueva, hacer de nosotros hombres y mujeres nuevos.

Que el señor nos bendiga y haga brillar su rostro misericordioso en toda la humanidad.

María Angélica Bejarano
Parroquia Ntra. Sra. de Loreto, Alto Comedero – Jujuy


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Recursos para acompañar la reflexión bíblica de esta semana

Servicio Bíblico Latinoamericano (Lecturas y comentarios para toda la semana, para descargar en formato de texto)
Una parábola para nuestros días (José Antonio Pagola)
Para Dios nadie está perdido (Fray Marcos)
Amor más que justicia (Vicente Martínez)
Cuatro actitudes ante los pecadores (José Luis Sicre)
Invitados a experimentar la verdadera alegría (Inma Eibe)
Justicia del hijo, misericordia del padre (Xabier Pikaza)
Una llamada (Video semanal – Quiero ver)

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