Dios nunca abandona a su pueblo

Desde Kenia, el P. Hugo Calis nos comparte su trabajo y la realidad de este país africano, el cual eligió para destinar su vida misionera como verbita.

Hugo Calis svd (centro)

En nuestro contexto argentino, seguramente cuando nombramos África o algún país de este vasto y diverso continente, se asoman en el portal de la memoria añoranzas de tiempos pasados, anécdotas, sufrimientos y peripecias de la vida misionera de muchos religiosos y religiosas que en generaciones pasadas gastaron su vida, tiempo, energía, juventud, en algún rincón de este continente. El África que muchos conocieron en décadas pasadas, era un África que apenas estaba conquistando su independencia de países europeos.

Hoy día, las imágenes que nos llegan a Argentina del continente, son las grandes sabanas y los extensos territorios con vida salvaje que nos presentan los documentales, así como la miseria y rostros de niños desnutridos y gente azotada por las guerras y condiciones climáticas que dejan hundidos y en la ruina a regiones enteras. Esa imagen es real y no la podemos ocultar con el dedo, pero no es la única foto que existe. Hay otra cara de la realidad donde todo es más agradable y es la riqueza y diversidad de un continente con sus culturas milenarias y tradiciones ancestrales. África es el continente de los extremos y de los contrastes, en el amplio sentido de la palabra.

Aquí es donde en 2012 llegué, motivado por el deseo de entregar mi vida como religioso misionero. Mi destino Kenia, un bello país lleno de contrastes y antagonismos. Aquí es donde hace más de ocho años estoy presente, animado por la razón de que ser misionero es un preciado regalo y llamado de Dios.

De a poco me fui insertando en la cultura, aprendiendo la lengua verbal y simbólica de la gente. Con estilos de vida muy diferentes a los nuestros en el sur del continente americano. He estado en diversos lugares, tanto en Kenia como en Tanzania. Después de estar unos años trabajando en diversas comunidades pastorales, la congregación me pidió el servicio del acompañamiento en la formación inicial. Actualmente, trabajo como formador de los profesos en uno de nuestros tres centros de formación inicial que tenemos para post-noviciado en África. Este es un servicio a tiempo completo en la Provincia de Kenia-Tanzania. Acompaño a 28 formandos clérigos y hermanos que provienen de diferentes países africanos. Como ya se pueden imaginar, nuestra comunidad es muy rica en diversidad, somos de 12 países distintos y la interculturalidad la vivimos a flor de piel.

Hace poco más de un año, he sido nombrado coordinador zonal para la formación en África-Madagascar (AFRAM). Actualmente en AFRAM tenemos más de 320 estudiantes en 20 casas de formación, con 30 formadores comprometidos en esta tarea. Mi trabajo principal como coordinador, es estar en permanente contacto con los formadores de las diferentes provincias, regiones y misiones (PRMs), coordinar la distribución de los formandos tanto para los inter-noviciados como también para los estudios académicos en el post-noviciado. La identificación de futuros formadores y la formación permanente de los que ya están en el campo formativo, también es parte de este servicio de coordinación. En algunos países las vocaciones para la vida religiosa y misionera siguen creciendo, eso es una gracia y un desafío para la zona.

En la Provincia de Kenia-Tanzania somos 45 cohermanos de 20 naciones trabajando juntos. Una riqueza y diversidad cultural muy grande presente en las comunidades. Es una provincia relativamente joven que ha pasado por muchos altibajos. Hoy por hoy se estabilizó y estamos avanzando en nuestro proyecto misionero y deseos de expansión. Como provincia, además de trabajar en parroquias y casas de formación, también tenemos escuelas y algunos centros de salud para dar asistencia a los más carenciados en barrios de Nairobi y también en zonas remotas, como en los territorios Massai en Tanzania.

Con todo esto que acabo de nombrar, hay mucho para hacer y no hay tiempo para aburrirse. En tiempos de COVID-19, la situación en Kenia no es muy simple, según los medios, los casos de coronavirus siguen incrementándose y la situación se pone cada día más precaria. Mucha gente perdió su sustento diario debido al cierre de los lugares donde trabajaban, después de una larga sequía volvieron las lluvias y las inundaciones arrasaron con muchas tierras, llevando a su paso las precarias casas de mucha gente e inclusive causando la muerte. Para completar el cuadro, en el mes de febrero aparecieron langostas que hicieron estragos en las plantaciones de maíz, que son la base de la alimentación.

Pero con todas estas dificultades, la gente no pierde la esperanza y en muchas ocasiones nos dan a nosotros, los religiosos, una lección de confianza en la providencia de Dios que nunca abandona a su pueblo. La fuerza interior que tienen las personas y la capacidad de mantenerse en pie alegres y optimistas, es admirable. Un proverbio africano dice: “Los pájaros cantan no porque tienen respuestas, sino porque tienen canciones”.

Desde aquí agradezco a todos los que de una u otra forma me recuerdan, agradezco su cercanía y cariño. Que Dios los bendiga.

Hugo J. Calis svd
Misionero argentino en Kenia-África