Educar en tiempos de Coronavirus

El 1º de marzo iniciamos nuestra preparación para celebrar en 2021 los 130 años de la llegada de los dos misioneros, PP. Enrique Becher y Germán Löcken, enviados por San Arnoldo Janssen a nuestra ciudad, donde no sólo se ocuparon de ver la situación de las colonias europeas establecidas en la zona, sino que decidieron poner manos a la obra para inaugurar las instalaciones de nuestro colegio, primera obra misionera en Argentina y en América en marzo de 1891.

El cumpleaños 129 del Colegio se celebró con mucho entusiasmo y llegando a los preparativos de nuestra fiesta patronal el 19 de marzo, nos sorprendió la pandemia (Covid-19). Una situación inusitada que nos recuerda lo vulnerables que somos con un virus capaz de modificar nuestros proyectos, nuestras prácticas y el orden mundial.

Una situación inesperada, incomprendida, que al principio pensamos demoraría tan sólo unas semanas en acomodarse todo para regresar a la normalidad, pero lamentablemente hoy seguimos transitando un tiempo nuevo, impreciso, que es también un tiempo de Dios y de respuestas y desafíos pastorales frente a estos nuevos escenarios.

Nuestras prácticas, encuentros, convivencias, vida comunitaria, familiar, celebraciones, tuvieron que re inventarse. ¿Cómo sostener el vínculo pedagógico con nuestros alumnos? ¿Cómo atender a las familias? ¿Cómo continuar con nuestras celebraciones? ¿Cómo acompañar a nuestros niños y adolescentes en estos tiempos tan diferentes? ¿Cómo siendo “Fieles a la Palabra” poder seguir “unidos a nuestra gente” y llevar a un Jesús Vivo a estos nuevos espacios?

En esta nota nos sumamos docentes del Nivel Inicial, Primario y Secundario, donde queremos ilustrar cómo seguimos caminando, con la esperanza de poder encontrarnos para festejar juntos nuestra vida y nuestra misión.

Nivel Inicial

“Un comienzo… algo inesperado ocurrió… un nuevo ciclo lectivo nos encontraba juntos, en nuestro querido jardín, recibíamos a nuestros alumnos y sus familias”. Como cada año, estábamos llenos de ideas, proyectos, sueños, y de repente, en un abrir y cerrar de ojos, todo cambió, y nos vimos “sacudidos”, “sumergidos” en una situación inédita, inesperada, impensada y a partir de ese imborrable día, algo comenzaba a acontecer, una nueva situación nos interpelaba.

Comenzamos el recorrido con más incertidumbres que certezas, sin saber exactamente qué y cómo hacerlo y cómo iba a resultar. Pero, desde un comienzo, compartimos el siguiente mensaje para caminar en lo nuevo que sucedía: “es fundamental mantener el vínculo con nuestros niños, privilegiando el contacto afectivo”. Como docentes teníamos que “resolver” de forma inmediata el cómo “enseñar”, lo que nos llevó a ampliar, aprender, investigar y crear nuevas estrategias pedagógicas contando con recursos que quizás no formaban parte del ámbito de trabajo en el que nos desenvolvíamos.

Comenzamos a andar nuevos caminos transformando y reinventando nuestras prácticas docentes, a través de grupos de WhatsApp, los primeros ensayos, mensajes y videos estuvieron cargados de emociones encontradas. Con el transcurrir de los días fuimos ganando aprendizajes, seguridad y confianza para dar continuidad al despliegue de contenidos, sin restarle importancia al contacto afectivo y cercano para con nuestros alumnos y sus familias.

Así, nos convertimos en narradores de cuentos, en grandes artistas, en científicos, cocineros, doctores, exploradores, cantantes, magos y muchos más, con el fin de sostener y favorecer la estabilidad emocional de los niños y el reordenamiento de las rutinas emergentes.

También abrimos canales de comunicación para que las familias y los niños compartan trabajos, escuchen a sus compañeros y se fomente la retroalimentación, tan importante para seguir transitando este camino con predisposición y compromiso, con el deseo y el fin de sentirnos más cerca, de transmitir alegría y calidez.

En este nuevo andar, extrañamos la conexión “cara a cara”, las sonrisas, las miradas, los gestos, los abrazos, ese vínculo e interacción con los niños y de ellos con sus pares, que es algo esencial, algo que no se puede sustituir con la tecnología.

Caminamos junto a las familias en esta tarea de educar, destacando su rol tan importante, ya que sin su presencia y mediación no llegaríamos ni lograríamos nada en y con los niños.

No hay dudas de que nuestra paleta de colores tomó diferentes tonalidades a través del tiempo, nos encontramos y nos maravillamos con nuevos matices, aunque guardamos los colores más brillantes para cuando se produzca ese verdadero y magnífico encuentro, cuando estemos frente a ellos para continuar pintando las mejores sonrisas.

Clidia y Marisol
Jardín “San José”

Nivel Primario

El encuentro con los demás en ese espacio que nos hace sentir parte de una comunidad, nuestro Colegio, donde hay lugar para el afecto, la contención, los abrazos, el intercambio y por supuesto los aprendizajes, se vio interrumpido.

Este nuevo escenario nos presenta un tiempo y un espacio escolar transformado. Nos invita a pensar en cómo sostenerlo de manera diferente a la que conocemos, pero sin abandonar la idea de que sigue siendo un espacio común, habitable, contenedor, capaz de alojar a todos. Nos desafía a retomar los lazos entre todos los que forman parte de la comunidad educativa.

Una comunidad carbonatada, conmovida por la situación tan extraordinaria que estamos atravesando en todo el mundo. Los abrazos, los besos, el correr de la mano, son irremplazables, pero estamos nuevamente hoy en el Colegio, compartiendo “nuestro espacio común”, sin aislamiento obligatorio y cuidándonos.

Quería compartir, como docente de la institución del colegio San José de Esperanza, qué nos pasó en este momento de “pandemia”. Como educadores nos vimos obligados a pensar, repensar, reorganizar, planificar, revisar nuestra labor cotidiana del trabajo en las aulas con nuestros alumnos, implementado nuevos formatos de una educación a distancia.

Para esto debimos apropiarnos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que son todos aquellos recursos, herramientas y programas que se utilizan para procesar, administrar y compartir la información mediante diversos soportes tecnológicos, tales como: computadoras, teléfonos móviles, televisores, reproductores portátiles de audio, que fueron una herramienta fundamental para la comunicación, y así poder continuar con el vínculo pedagógico y afectivo con los alumnos. Nos sentimos atravesados y hasta veces superados por las mismas, fue un momento de reinventarnos y ponernos en marcha, directivos, docentes, junto a los alumnos y sus familias.

Así comenzamos a transcurrir los primeros pasos, con miedos, incertidumbres, investigando, estudiando, probando distintas formas de conectarnos, para poder continuar con lo más valioso que cada uno de nosotros siente hacia sus alumnos.

Damos gracias a los niños, jóvenes, que son un eslabón fundamental de este proceso de educación; a los padres, familias, por estar y acompañar en estos momentos de dificultad, por entender la educación como un derecho de los niños, permitiendo que ingresemos los educadores a sus hogares para continuar educando, para lograr, no sólo buenos profesionales, sino buenas personas con valores que permitan un desarrollo íntegro de los mismos, y así alcanzar sus metas y sueños, siempre guiados y acompañados bajo la luz del Evangelio.

Andrea Strada
Docente del Nivel Primario y Secundario – Tecnología

Nivel Secundario

En unas pocas semanas y de un modo vertiginoso, nos propusimos reinventarnos para mantener activo el aprendizaje y el contacto con nuestros alumnos y sus familias.

La pandemia nos tomó por sorpresa, a ello se sumaron una profunda y grave crisis social, humana, política y económica. Nuestro espacio educativo no fue ajeno al terrible impacto del virus: nos ha afectado de lleno y frente a esto nos urge dar respuestas.

De la noche a la mañana, sin quererlo ni esperarlo, nos vimos con las aulas vacías y enseñando a distancia a nuestros alumnos, situados en espacios extraños para el aprendizaje, sin posibilidad de ese contacto directo y especialísimo con ellos, que es el aula, el Colegio.

De improviso y con nostalgia añoramos el ruido y el bullicio, los recreos, el contacto, los abrazos. Porque también los docentes fuimos sorprendidos y en ocasiones deseando recuperar cuanto antes la normalidad de nuestra tarea educativa.

Personal de Secretaría y preceptores tuvieron que colaborar en la tarea de fortalecer el vínculo virtual con los alumnos, para facilitarnos la tarea desde cada una de nuestras áreas, mientras los profesores repensábamos los modos y mejores estrategias para llegar a todos ellos.

¿Cómo atender las necesidades de las familias, de nuestro entorno social y de nuestros adolescentes? ¿Cómo contener a nuestros 5tos años que se vieron sorprendidos con el sueño de vivir esta última etapa de su educación secundaria en el ámbito del Colegio, participando de convivencias, celebraciones, jornadas, actividades solidarias, la tradicional Semana de la Juventud, los viajes de cierre de ciclo?

En el mes de mayo, mes de las familias, atendiendo sus necesidades pudimos participar con un grupo de padres de todos nuestros niveles, de Encuentros Virtuales para padres y docentes de todo el mundo, organizado por Fundación Padres y Scholas Occurrentes, y luego de escucharlos y acompañar estos momentos, estamos compartiendo un Libro Virtual, donde posibilitamos la experiencia de poder compartir algunos temas de interés frente a estos nuevos desafíos que ha traído esta pandemia y que nos motiva a optimizar herramientas para esta “nueva normalidad” que se avecina.

Tampoco fueron ajenos los ex alumnos que integran el Grupo “Sembrando” quienes han sumado su tiempo para colaborar en diversas campañas, motivando a los alumnos a participar con sus donaciones que llegaron a diferentes espacios de nuestro entorno que también reclama nuestra presencia y compromiso social (Comedores comunitarios, Fazenda “Madre de la Divina Providencia”).

Hemos tenido que buscar nuevos modos de celebrar a la distancia nuestras fiestas cristianas, que también quedaron sumidas dentro de estos nuevos escenarios, por lo tanto, reforzamos la Pastoral para llegar a nuestros niños, adolescentes, familias y personal del Colegio, viviendo el lema de este año verbita 2020 con subsidios, cartillas, y celebraciones virtuales, atendiendo el cuidado espiritual de cada uno de ellos.

El apoyo incondicional de nuestro representante legal, P. Tadeo Giza svd, también se vio reflejado en numerosos mensajes atendiendo a todos: personal, docente, familias, alumnos y comunidad, velando también por mantener encendida la llama de la esperanza, de poder reencontrarnos próximamente.

Respecto de nuestros alumnos mayores, estamos reforzando en ellos el vínculo emocional que imprevistamente les cambió los escenarios en esta última etapa del secundario. Por ello apostamos a compartir diferentes talleres, propuestas formativas e informativas de diferentes casas de estudios universitarios, trabajando de modo conjunto para ayudarlos a reforzar su Proyecto de Vida y acompañarlos en esta trayectoria de elecciones y decisiones personales.

Reconocemos en la pandemia un “signo de los tiempos” que nos exigió recrear las formas de anunciar el Evangelio. Ante estas circunstancias inéditas en nuestra historia, estamos ante una cuestión donde no existen recetas predeterminadas, sino la exigencia de responder con fidelidad creativa y audacia pastoral, haciéndonos eco a las palabras de nuestro fundador San Arnoldo Janssen: “El anuncio del Evangelio es la expresión más sublime de amor al prójimo”. Recentrar la vida de fe en la Palabra, es reconocer que nuestras experiencias también son lugar donde Dios se nos da a conocer y nos llama a colaborar en su misión.

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