Grupo misionero Kerigma

Somos el grupo misionero “Kerigma”, integrado por una familia completa con sus tres niños, dos matrimonios, otros adultos y varios jóvenes, que pertenecen a las distintas comunidades de la parroquia San Pedro Apóstol, Córdoba.

Durante 4 años misionamos en la Toma de Juárez Celman, un lugar donde varias familias fueron desalojadas y quedaron viviendo en una capilla del lugar. Acompañamos todo este proceso y gracias a Dios, ya tienen su tierra prometida. Habiendo finalizado este tiempo de misión con ellos, y si bien mantenemos lazos de comunicación, veíamos que teníamos que asumir un nuevo desafío.

Éramos conscientes que la misión no termina, por ello nos propusimos ir a otro lugar donde necesitaran de animación misionera. Buscamos y quedamos a la espera. Y pronto apareció una señal. Gracias al P. Sergio Candia, que nos puso en contacto con el párroco de Salsacate, P. Juan Pablo Contepomi, que estaba pidiendo y necesitando la ayuda de grupos misioneros. Me contacté con él y tuvimos nuestra primera visita en julio del 2019, para conocer el lugar y conversar con él sus expectativas.

Su parroquia es muy extensa, tiene muchos parajes donde atiende con mucha dedicación, y necesitaba animación misionera y bíblica en varias de sus comunidades. Por lo tanto, en enero de este año fuimos de misión a Tala Cañada, departamento de Pocho, en la provincia de Córdoba, un paraje que queda a 25 kilómetros de Salsacate. Todo camino de ripio.

El primer paso fue conocerlos, visitar sus familias, y promover los valores del Reino con niños, adolescentes y jóvenes, que fueron un pequeño grupo.

Objetivo de la Misión. Fue el pedido del P. Juan Pablo de dar formación bíblica a los adultos, y por ello, en el año de la Palabra, tuvimos la presencia de muchos adultos con una gran perseverancia en los talleres que compartimos, y después vivimos la experiencia de formar un grupo de lectura orante, donde fueron iluminando su vida desde la Palabra.

El P. Juan Pablo les regaló a cada uno una biblia, y en la bendición pusieron su biblia en el corazón, como signo de que la Palabra se encarnaba en sus vidas. Este grupo continúa, ya que seguimos en contacto virtual con ellos y les enviamos materiales de reflexión bíblica para su nueva experiencia de lectura orante.

Pudimos llegar también a otros parajes donde fueron antiguamente grandes estancias que tenían su capilla particular, la cual quedó, y alrededor viven pequeños grupos de familias con una escuelita de 4, 6 u 8 alumnos y una única maestra especial para todo los grados. Es sin duda otro mundo con profundos valores, por ello, un encuentro o celebración allí, es un gran acontecimiento y una fiesta para los lugareños que nos recibieron con mucho afecto.

Experiencia distinta. Ya que el participar una familia con sus niños, matrimonios, adolescentes y jóvenes invitaba a un desafío intenso, a otra dinámica de convivencia distinta a las vividas con jóvenes en su mayoría.

Un espacio sagrado. Un hecho que resultó marcante, fue cuando llegamos a un oratorio que está en la zona, dentro de una propiedad privada, y contaban que allí el cura Brochero, mientras evangelizaba por la zona, bendijo ese lugar donde celebraba misa a los lugareños, y una tormenta destruyó todo, menos el altar que siguió de pie.

Más tarde reconstruyeron el lugar, pero mantuvieron el altar que fue la base de ese oratorio. Antes de ingresar al oratorio hay una gran arboleda donde descansaba y tomaba fuerza para seguir en la misión. La señora del lugar nos decía: “qué privilegios de estos árboles, de haber sido testigos del trabajo misionero del curita”.

Testimonio. Contada por una de los integrantes del grupo: “hace 12 años que soy animadora de Infancia Misionera, y esto me llevaba a elegir el trabajo con los niños, y en la preparación previa para la misión pongo mucho empeño, y preparo junto con el grupo que nos propusimos para trabajar en el área de niños, variados recursos, para poder trabajar con los más pequeños. Pero ¿qué pasó? La convocatoria fue escasa, no fueron más de 6 u 8 niños, y esto ya fue una decepción, pero esto, aumentó mucho más, porque las propuestas y planes que llevamos: A, B, C y demás, no funcionaron, no los aceptaban, no les gustaban y esto aplicado en otros grupos de niños eran fantásticos, pero allí no. Y pensaba, ¿qué había fallado con tanta preparación? ¿qué había hecho mal? Pero, reflexionando, con mucha oración, pude darme cuenta, que mi fe no estaba en Jesús, sino en mis planes, no en lo que los niños necesitaban, sino en mis recursos, que mis expectativas estaban mal puestas, que el desengaño era fruto de una errónea esperanza, y que la misión no está en el éxito del plan, sino en dejarte sorprender por Jesús, que nos invita siempre a desafíos diferentes.

Cómo ven, nos llevamos variadas vivencias, en especial los lazos que creamos con el pueblo que nos acompañó en cada encuentro, en las misas, fiestas patronales y en la vida diaria, desde llevarnos agua hasta invitarnos a sus celebraciones. Seguimos en contacto con ellos a través de un grupo de lectura Orante enviando por whatsapp, los encuentros que trabajan y luego nos hacen una devolución.

Nuestra primer misión, en este hermoso paraje serrano por donde anduvo nuestro Santo Cura Brochero, y por ello, volveremos Dios mediante.

P. Eduardo Porcheddu svd
Parroquia San Pedro – Córdoba